Ya no hacen falta príncipes

Raquel Martínez//

La princesa de los cuentos de hadas espera paciente a ser rescatada por su príncipe. Ella merece ser salvada, es la mujer perfecta: bella, dócil y buena ama de casa. Hasta los animalitos del bosque la quieren. Y el mal ha caído sobre ella sin poder hacer nada por remediarlo: tiene que soportar cazadores, brujas, madrastras y hermanastras que le hacen la vida imposible.

Sin embargo, en el cuento postmoderno se rompe con la pasividad del cuento clásico: la princesa es capaz de salvarse a sí misma. “Fiona no espera en la torre porque no pueda huir del dragón, sino porque quiere encontrar el amor” sostiene el autor de la tesis sobre Shrek, Pablo Cano. El mensaje es aun más explícito cuando Fiona reúne a otras princesas como Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente o Rapunzel para pedirles que luchen con ella: ya no tienen que seguir esperando a ser rescatadas. “Es una princesa mucho más compleja, alejada de todos los estereotipos” afirma Pablo Cano.

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Fiona -al frente- junto a Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente y Rapunzel.

Las princesas de los cuentos de hadas se enfrenan juntas a los villanos

Este cambio en el arquetipo de la mujer de los cuentos de hadas ha sido progresivo: “cada vez el papel de la mujer es más activo; se puede ver en La Bella y la bestia, Aladdín y la última versión de Blancanieves. Se está transmitiendo un modelo de mujer como ser inteligente que antes no se producía” explica el profesor de filología francesa Julián Muela. Bella se sacrifica por su padre, Jasmine es más audaz que Aladdín y Blancanieves sobrevive en el bosque encantado. Incluso hay mujeres guerreras como Pocahontas o Mulán.

La mujer ha evolucionado con el paso de los siglos, ya no es ese “adorno o florero que no pinta nada pero que el príncipe necesita a su lado” que denunciaba la experta en literatura infantil Elvira Luengo, sino una persona capaz de valerse por sí misma que busca su nuevo lugar en los cuentos de hadas.

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