La obsesión llevada al extremo

Raquel Martínez y Montse Rodrigo//

El deseo de ser guapas y perfectas ha pasado a ser una obsesión para chicas como Valeria Lukyanova, que se ha sometido a varias operaciones para parecerse a la muñeca Barbie. 

Desde que de niña empezó a jugar con Barbie, nunca tuvo dudas: ella quería igual que su muñeca. Valeria Lukyanova, ucraniana de 23 años, se ha convertido en lo que tanto anhelaba. Horas de maquillaje, retoques de photoshop y cirugía estética la han llevado a cumplir su sueño. Aunque muchos la consideran más parecida a un extraterrestre que a una muñeca, ella asegura estar encantada con parecer irreal. En una entrevista con el  Internacional Business Times Australia, Lukyanova afirmó llevar a cabo el “respiracionismo”, basado en la idea de que el agua y la comida no son necesarias para la supervivencia. “Mis seguidores absorben de mí mis mejores características. Ellos dejan de beber alcohol, fumar cigarrillos, así como de comer carne y pescado”, declaró la ucraniana, quien, se ha sumado también a la moda de quitarse costillas para reducir el tamaño de su cintura.

 

Valeria Lukyanova posa en la playa delante de las cámaras.

Valeria Lukyanova posa en la playa delante de las cámaras.

La joven se ha convertido en un fenómeno revolucionario en todas las redes sociales, pero no es la única, sino que existe un pequeño ‘séquito’ de ‘barbies humanas’ con obsesiones similares. Dakota Rose, una americana de 18 años, es el ejemplo más claro, ya que fue ella quien inspiró a Lukyanova. Su aspecto físico poco tiene de real, pues se ha enfrentado varias veces al bisturí para perfeccionar los rasgos de su rostro. La joven puso de moda los “Circle Lenses” –muy utilizados por las coreanas-, unas lentes de contacto que aumentan considerablemente el tamaño del iris, haciendo que los ojos simulen los de una muñeca.

La fiebre a favor de las ‘barbies de carne y hueso’ se ha trasladado a las pasarelas de moda infantiles. Tanto es así que Angela y Tony Bailor, un matrimonio británico, sonríen al ver desfilar día a día a su pequeña de ocho años. La pareja se ha gastado 40.000 en tratamientos de belleza para que su hija se convierta en la favorita de todos los concursos. Rayos UVA, extensiones capilares, maquillaje, y unos altos tacones transforman a una dulce niña en una “estrella”, como la define orgulloso su padre. Todos esos “trucos” de belleza se acompañan de media hora de gimnasia rítmica diaria, que ayudan a la pequeña a mantenerse siempre en forma y lista para la ocasión. El matrimonio dedica la mayor parte de sus sueldos a embellecer a la pequeña. “En el pasado tuve que trabajar para el entrenador de Mariah para poder pagarle, pero ahorramos todo lo que tenemos para mantenernos”, explicó Angela en una entrevista con el diario inglés Daily Mirror.

El fenómeno Barbie corre el riesgo de contagiarse, aunque de momento no son muchas las que se atreven a pasar por el quirófano para tales fines. Sin embargo, el número de fans en las redes sociales aumenta considerablemente. Los especialistas advierten que esto se debe a la multitud de campañas de publicidad y marketing sobre la Barbie original, pero lo que está claro es que gran culpa es de los padres de las jóvenes. Cabe destacar que en los dos casos señalados, ambas se sometieron a la cirugía estética siendo menores de edad, y, por lo tanto, hubo tutor legal que firmó ese consentimiento.

ARTÍCULO PRINCIPAL: MAMÁ, QUIERO SER COMO BARBIE