“Busco poder decir que las letras no están muertas”

Sandra Lario//

 Estrellas fugaces nace con fuerza como editorial de autoedición de la mano de Ángel Andués en mitad de cifras que reflejan un panorama de desesperanza en el sector del libro y la edición que no le asustan lo suficiente como para dejar de creer en que actuando se mueve el mundo y se cumplen sueños.

 

“El 35% de los españoles no lee nunca o casi nunca. Junto a los que lo hacen solo a veces suman un 55%”, barómetro del CIS de diciembre de 2014. A María José le acaban de saltar las lágrimas al llegar a la página 547 de su novela y darse de bruces con el horror vacui de la última página en blanco. “Saltan las alarmas en el sector editorial español al retroceder 20 años”, El País, 14 de julio de 2014. Erik está escribiendo las acotaciones de su primera obra teatral al volver de clase. “Los editores españoles lanzan un SOS”, El País, 5 de febrero de 2015. Un bar se llena para escuchar poesía. “Casi mil librerías cierran en el último año”, El Confidencial, 4 de marzo de 2015. Mañana Daniel presenta su primer poemario en la librería de Julia. “La facturación del sector editorial español cae un 40’6% desde 2008”, informe de la FGEE –Federación de Gremios de Editores de España-. David sangra tinta en papeles que algún día verán la luz más allá de una red social. “Actualmente hay 3650 librerías frente a las 7074 de 2008”, datos de 2015 de la CEGAL –Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros-. Alguien me dice por WhatsApp que acaban de abrir una nueva librería al lado de la Universidad. “Los ingresos del sector editorial en España caerán un 1’4% hasta 2019”, datos de un informe de PwC. Ángel tiene 20 años y resiste a estos titulares lapidarios: acaba de nacer su propia editorial. Ángel lleva escrito revolución en los ojos y la ejerce con sus propias armas: su mente y la palabra.

Ángel Andués en un recital de Poesía Pura. Foto: Sandra Lario

Ángel Andués en un recital de Poesía Pura. Foto: Sandra Lario

“Este proyecto surge a raíz de la primera edición de la plaquette de Poesía Pura, el grupo poético al que pertenezco. Nos dimos cuenta que aunque publicar es un trabajo duro que conlleva sus horas, al fin y al cabo no es difícil, se trata de invertir tiempo y ganas. También vimos que no había un medio para publicar en nuestros círculos. Por todo esto me lancé a ello.”, explica Ángel Andués, estudiante de Filosofía en la Universidad de Zaragoza e impulsor de la editorial Estrellas fugaces. “Esta editorial es una apuesta en cierto modo valiente, en cierto modo suicida de vender mi fuerza de trabajo al público y a la persona que escribe para darle la oportunidad de escribir”.

También surge como una reivindicación, una intención de generar y potenciar una idea: “Se ha establecido que el conocimiento puro es la ciencia, lo que es lógico para la mente humana, lo que es demostrable. Yo pienso que hay muchas y diferentes formas de conocer el mundo, como dice Jesús Lizano: <<Sólo desde la altura de nuestro libre vuelo podemos comprender las cosas y comprendernos>>. Hay muchas formas de conocerlo, muchas formas de sentirlo y muchas formas de verlo. La escritura es una forma de expresión del sentimiento y se puede llegar a muchas cosas a través de ella. Las letras son expresión, son conocimiento y desde las letras también se pueden cambiar las cosas”. De esta manera, Ángel expone su visión sobre esa brecha entre ciencias y letras en el sistema educativo. “Está habiendo un desprestigio bestial de las letras desde lo que nos enseñan en los institutos hasta el ámbito general de la sociedad. “Busco poder decir que las letras no están muertas, que la gente que escribe necesita una oportunidad”.

 

Logo de la editorial, obra de la diseñadora gráfica María Zabay

Logo de la editorial, obra de la diseñadora gráfica María Zabay

Estrellas fugaces trabaja con Huella digital, imprenta zaragozana a la que Ángel tuvo acceso a través de un amigo. “Sería mucho más fácil hablar, por ejemplo, con una imprenta alemana que me lo imprimiera mucho más barato porque trabaja a nivel mundial. Pero quiero potenciar la actividad en Zaragoza, quiero que la cosa se quede aquí”. La editorial y la imprenta tienen, dice Ángel, un “contrato no verbal”: Huella digital sabe que Ángel va a llevarles proyectos mientras dure la vida de la editorial y él cuenta con un sitio fijo donde imprimir sus trabajos. “Yo les informo de los proyectos de cada mes y, en vez de llevárselos uno por uno, les llevo todos juntos. Eso influye en el precio y nos beneficia a ambos: a la editorial por el coste de impresión y a la imprenta por el de la compra de papel”.

– Respecto a esa falta de medios para publicar ¿qué carencias encuentras en el sector editorial en el que un autor joven puede moverse?

– Antes de la puesta en marcha de esta editorial había gente que también trabajaba la autoedición pero no se movían mucho, hacían cosas sueltas. y yo opino que si tu creas algo tienes que moverte para conseguir que salga a la luz y en el momento en el que sale tienes que seguir trabajando para tener cosas y seguir creciendo con la intención de seguir actuando. Cuando con Poesía Pura nos quisimos lanzar al mundo de la edición no encontrábamos ningún espacio donde poder editar, teníamos la opción de las editoriales grandes en las cuales tienes que ir recomendado, gustarles mucho o llevar una gran cantidad de dinero por delante o la de las editoriales pequeñas que publican por sus propios métodos, que tampoco eran muy visibles y te atan a unos porcentajes y normas. Es muy complicado publicar a día de hoy, y ya no hablo de algo grande, porque para eso hay que tener un buen material, tener mucha suerte, mucho capital o bien ganar un concurso o tener un prestigio. El tema de las editoriales a día de hoy está muy mal porque están cayendo. Pero algo que aprendí desde muy pequeño es que las cosas se cambian actuando. Puedes ser muy buen escritor o editor pero si no te mueves y no te “vendes”, por así decirlo, no consigues nada.

Además de editoriales convencionales grandes y pequeñas, también existen otras editoriales de autoedición de expansión a nivel nacional que funcionan con una inversión considerable por parte del autor a cambio de tiradas mucho más grandes que las que puede hacer una editorial del carácter de Estrellas Fugaces. A la hora de realizar la distribución de una obra, colocan unos cuantos ejemplares en librerías de cadenas importantes como La casa del libro o la sección de libros de El Corte Inglés en varias ciudades de España y si en un periodo de tiempo de unos cuantos meses esos ejemplares no han sido vendidos los devuelven al autor, que puede optar por la vía de la autodistribución.

Presentación de la editorial en La Bóveda del Albergue de Zaragoza el pasado miércoles 4 de noviembre. Foto: Sandra Lario

Presentación de la editorial en La Bóveda del Albergue de Zaragoza el pasado miércoles 4 de noviembre. Foto: Sandra Lario

– ¿Qué diferencia hay entre Estrellas fugaces y este tipo de editoriales denominadas de autoedición?

– Detrás de Estrellas fugaces estoy yo y la imprenta. Detrás de algunas otras hay empresas. Hay dos diferencias muy grandes a parte de la económica: La primera es que no busco lucrarme con esto, busco conseguir un espacio en el cual la gente pueda publicar y a través del cual la gente pueda obtener un soporte físico de sus formas de expresión sin que le cueste una cantidad abismal de dinero. La segunda es que tampoco busco elitismo, la escritura de algunas personas me puede parecer mejor que la de otras pero aquí todo el mundo tiene que tener la oportunidad de poder editar y publicar. Aunque evidentemente si desde mi punto de vista personal algo me gusta más o pienso que va a tener mucha más tirada apostaré más por ello y podré invertir más.

 

Aquí el tema económico funciona de la siguiente manera: “Pongamos que el total de la impresión de una tirada de ejemplares son 100 euros. Yo siempre intentaré poner por adelantado 50 de esos euros del pequeño fondo económico de la editorial para que el autor o autora no tenga que invertir tanto de entrada. Esa persona pondrá la otra mitad. Lo único que pido es cobrar por mis horas trabajadas como editor y recuperar esos 50 euros cuando se vayan vendiendo los libros para más adelante poder ayudar a otras personas con ello”. Ángel explica que su objetivo no es funcionar con porcentajes de venta a no ser que se trate del caso de alguna obra que alcance una gran demanda y requiera una inversión más fuerte, lo cual, en principio, no es la perspectiva de la editorial. Así, el riesgo que asume invirtiendo estas cantidades en sus autores y autoras es relativamente pequeño y responde al modelo que quiere seguir para poder apostar por ellos.

 

– ¿Cómo es el proceso que sigues con el autor o autora para la publicación?

– La persona contacta conmigo o yo contacto con la persona, hablamos, me cuenta su proyecto y yo le explico el mío y la colección en la que puede enmarcarse su obra. Luego yo empiezo con el trabajo previo de cuadrar todas las fuentes, tamaños, paginado, índice variable, etc. Después se lo devuelvo al autor y el vuelve a enviármelo a mí con posibles fallos que haya tenido. Consiste tener una reciprocidad y una concordancia con el autor, que no sea el editor el que le haga la obra entera sino que también el escritor participe hasta que el producto final sea el que esa persona quiera, que también tenga una parte suya no sólo en lo escrito sino también en el proceso de edición y publicación, que pueda tomar sus decisiones.

Portada de la segunda edición de la plaquette de Poesía Pura 'Catarsis: versos de ceniza', bajo el sello editorial Estrellas Fugaces dentro de la colección Entreversados.

Portada de la segunda edición de la plaquette de Poesía Pura ‘Catarsis: versos de ceniza’, bajo el sello editorial Estrellas Fugaces dentro de la colección Entreversados.

Estos autores y sus obras se enmarcan, de momento, en “tres frentes abiertos”, como los denomina Ángel, que corresponden a las tres colecciones que ahora mismo están en marcha en la editorial: poesía, microrrelato y teatro. “El frente principal es el de poesía, con la colección Entreversados, que es en el que quiero basar el rumbo de la editorial porque surge a raíz de la poesía”. Fuera de esta colección, ahora mismo la editorial está trabajando en dos proyectos de microrrelato, uno que une poesía con microrrelato y un proyecto de teatro a largo plazo, ya para 2016, puesto que lleva más trabajo y coste.

“Pensé en Entreversados como nombre para la editorial pero eso restringía todo a la poesía así que mantuve ese nombre para la colección de poesía para poder englobar más géneros”, explica Ángel. “Las personas nos expresamos de diferentes formas dentro de la literatura, es una suerte que tengamos esa diversidad y esa capacidad. A raíz de eso quise darle esa oportunidad a la gente que escribe otros géneros. Eso también enriquece la vida de la editorial y la diversifica, además de hacerme crecer y aprender como editor”.

Finalmente la editorial adoptó el nombre definitivo de Estrellas fugaces, no sin recibir críticas de algunas personas cercanas al editor. “Algunos lo juzgaban porque decían que las estrellas fugaces eran estrellas que morían. Pero todo tiene un sentido. Al fin y al cabo sabemos que nuestra existencia también tiene un fin así que tenemos que brillar en vida. Puedo publicar al próximo Baudelaire y no saberlo, a él no se le conoció hasta después de muerto. Las cosas han de hacerse mientras vives”.

Así, a raíz de presentar la editorial y de moverla por redes sociales y círculos cercanos, han surgido gran cantidad de proyectos para Estrellas Fugaces. “Al fin y al cabo todo el mundo tiene la necesidad de tener algo no sólo en su portátil o su cuaderno sino también algo publicado en un soporte físico donde ponga su nombre y que pueda compartir con los demás”, opina Ángel. “Publicar en un soporte virtual como blogs o redes sociales con un seudónimo no es complicado. Pero hay gente a la que le tira para atrás hacerlo en un soporte físico. Yo quiero darle la oportunidad de actuar a la gente. El proyecto nace basándose en la idea de hacer, trabajar y actuar, de ser personajes principales en nuestra historia”.

 

Ángel durante la presentación de la editorial en La Bóveda del Albergue de Zaragoza el pasado miércoles 4 de noviembre. Foto: Sandra Lario

Ángel durante la presentación de la editorial en La Bóveda del Albergue de Zaragoza el pasado miércoles 4 de noviembre. Foto: Sandra Lario

– ¿Cómo se aborda el tema de la distribución desde la editorial?

– Quiero orientar la distribución principalmente a recitales. También he hablado del tema con alguna librería como Antígona y Pantera Rosa para dejarles tres copias en depósito aunque en librerías no se venden mucho este tipo de libros. La gente ya no va a las librerías a comprar libros tras ojear y ver lo que hay sino que va a comprar algo específico con una intención previa, de géneros que no suelen ser ni poesía ni narrativa de pequeño autor. A mi me encantaría entrar a una librería del tamaño de medio campo de fútbol y perderme ojeando las novedades, ahora mismo están llegando novedades casi todos los días de gente buena que publica cosas que se quedan en depósito por falta de espacio y, como la gente no lo ve ni lo conoce, al tiempo hay que devolverlos a la editorial. La poesía se vende en recitales. También tengo el proyecto de hacer presentaciones de los libros que publique con la editorial un domingo cada 4 meses para que, además de tener espacio en los bares donde se hacen recitales, tengan un espacio propio donde se puedan presentar y vender.

Otra característica de estos libros es su ausencia de ISBN al no ser obligatorio que la poesía lo lleve. El ISBN es una herramienta que utilizan todas las librerías para tener controlados sus libros en un registro de datos y fijar un precio unitario para un ejemplar en todos los establecimientos. “Lo que ocurre con la poesía es que no llega a tanta gente ni es algo tan masivo como otros géneros, se hace mucha autoedición, plaquettes, fanzines, cosas independientes, de ahí la posibilidad de prescindir de ISBN”, explica Ángel. Este es un rasgo que la editorial también seguirá en colecciones de otros géneros, sumado a otra característica común: la intención de que todas las obras tengan un “precio amable”. Por ejemplo, el primer libro editado bajo este sello editorial, la plaquette del grupo Poesía Pura Catarsis: versos de ceniza, se vendió al precio de 4 euros.

De esta forma, Estrellas fugaces es una pequeña luz en un horizonte sombrío, es una llamada a la acción individual y colectiva de las letras en un mundo en el que abundan los proyectos non natos a causa del miedo a los caminos empedrados. “Hay que lanzarse y actuar”, me dice Ángel con rotundidad antes de despedirnos.

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