Los pasos que resuenan en las letras

Patricia Cirera//

Si hay un colectivo en lucha contra las piedras del camino ese es el LGTBI+. Lucha por dar pasos sin tropezar de nuevo con la piedra de la homofobia, lucha por hacer visible algo que, se quiera admitir o no, siempre ha estado a la vista de todos. Y, en la literatura, estos pasos también resuenan.

Literatura Gay

Aunque se trate de un menor, esta foto -o más bien el título de esta- es bastante representativa de lo que se quiere explicar a continuación. La fotografía se publicó en el blog especialista Humans of New York, y va acompañada del siguiente mensaje -traducido al español-: “Soy homosexual y tengo miedo de cómo será mi futuro y de que la gente no me quiera”.

Esto nos ha llevado a las siguientes preguntas ¿Cómo puede ayudar la literatura a este chico? ¿Hay literatura para él, que le ayude a entenderse a sí mismo? ¿Y para que los padres y profesores lo entiendan? ¿Y la sociedad?

El cine y la televisión van dando pasos para introducir a personajes del colectivo LGTBI+. Series como Aída o Looking, presentadores y presentadoras de televisión que se han declarado homosexuales, el anuncio de Asevi o películas como Lilting, The Weekend, o Alata, entre otras muchas; todo ellos son ejemplos de estos pasos. Pero ¿Lo ha hecho la literatura? La respuesta es sí. Lo hizo incluso antes que el cine y la televisión, pero lo hizo de forma menos visible porque llega a menos gente, puesto que no va dirigida a la masa.

Según Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez, fundadores de la editorial específica de la temática LGTBI+ Dos Bigotes, en España este tipo de literatura vivió un boom a finales de la década de los 90, después de la movida madrileña. Época en que los derechos del colectivo comenzaban a ser aceptados legalmente, además de haber una necesidad de este tipo de libros y una demanda por parte de los lectores.

Desde el punto de vista editorial, Gonzalo y Alberto explican que actualmente la situación ha cambiado. Según ellos resulta más complicado descubrir nuevas voces y nuevas temáticas, puesto que su editorial está centrada en el género de ficción. “La literatura es un método estupendo, además de muchos otros, para abrir mentalidades y para ayudar a la gente a conocer otras identidades”, explican. “Somos periodistas, estamos acostumbrados a ver noticias que están de moda durante una semana o un mes y luego desparecen, pero la realidad sigue estando allí. Los libros, al contrario que la noticia, permanecen. Están colgados en las estantería y fijan un poco más las cosas”, añaden.

Aunque consideran que España ha dado un giro de 180 grados en este sentido, dicen que aún queda mucho por hacer en las aulas y que la literatura puede ser un buen recurso de acercamiento que sirva luchar contra la homofobia. A la vez es una manera de que chicas y chicos del colectivo LGTBI+ tengan nuevos referentes y que sepan que hay más gente como ellos, más gente como ellas.

“Desde hace muchísimo tiempo existe una literatura activista y combativa que refleja la realidad del amor entre personas del mismo sexo. Quizás sea el cine y la televisión quienes hayan tardado más en dar ese paso por ser medios masivos y conservadores”, explican Gonzalo y Alberto. Ellos defienden que los libros que publican los puede leer todo el mundo, sea del colectivo LGTBI+ o no. El objetivo es que el libro destaque por su calidad y no por la temática.

Josep Maria Mesquida, trabajador social con experiencia en servicios sociales dirigidos a personas LGTBI+ y miembro del colectivo, asegura que para solucionar los conflictos en familias con miembros del movimiento hace falta una mayor sensibilización social a través de acciones a favor de la diversidad sexual, como dar a conocer organizaciones y servicios que proporcionen apoyo e información a las familias, o facilitar servicios de acompañamiento a aquellos jóvenes que sufran algún tipo de rechazo en su familia. En este sentido, Mesquida cree que la literatura puede ayudar a los jóvenes LGBTI+ a encontrar referentes positivos con los que identificarse, y también puede servir para encontrar formas de expresión que faciliten la comprensión de uno mismo. Para los padres puede ser útil por los mismos motivos. Josep Maria afirma que el hecho de leer sobre situaciones como la “salida del armario”, la aceptación o no de los padres, la construcción de nuevas identidades y sobre el rechazo sufrido en diferentes escenarios, proporciona la oportunidad de sentirse reflejado a través de situaciones ajenas a la propia experiencia facilitando los procesos de aceptación.

“Aunque los sentimientos son universales y soy capaz de identificarme con cualquier historia de amor, sí que echas en falta un referente porque es mucho más cercano encontrar una historia que hable de verdad de algo con lo que te puedas identificar y que te explique todo eso que tú no entiendes”, explica Óscar Espirita, poeta autor de Niño marica.

Óscar recuerda que cuando era joven todos los referentes de literatura LGTBI+ eran de argumentos muy sórdidos y negativos, y que no eran adecuados para un adolescente. “Hace poco me leí 49 goles espectaculares, que es una historia de amor de un adolescente y explica muy bien de cómo te das cuenta de que eres homosexual. Si me lo hubiera leído con 15 o 16 años hubiera entendido tantas cosas…”, confiesa Óscar.

Hablamos con Helle Bruun, una de las propietarias de la librería Cómplices de Barcelona, fundada hace 21 años, algo revolucionario entonces porque no había este tipo de librerías específicas de temática LGTBI+, y porque era un género aún desconocido. Helle asegura que todavía hace falta más literatura para jóvenes relacionada con esta temática y libros que, más que ser novelas o cuentos, sepan explicar qué significa ser gay, lesbiana o transexual para que tanto el niño de la foto como sus padres sepan qué le pasa. “Sería un avance si las librerías grandes tuviesen una sección de literatura LGTBI+, también en las bibliotecas para que los jóvenes puedan consultar. Por otra parte, las librerías temáticas son todavía necesarias porque no se puede pedir a la grandes librerías el fondo que tenemos en esta librería específica”, explica Helle.

En opinión de Óscar “en los colegios se debería contar este tipo de cuentos de forma natural, cuentos en los que la pareja protagonista fuera homosexual. Lo que se echa en falta es que se dejen de tratar los conflictos y que los cuentos simplemente expliquen historias”.

En la librería hay dos chicas de Pamplona: “Hemos venido a pasar unos días a Barcelona y hemos comprado unos libros porque allí no hay este tipo de librerías, los compramos por Internet. Ahora mi madre también se está leyendo uno pero da más vergüenza cuando eres joven comprar este tipo de libros”, explica Pilar junto a su pareja Naiara.

Todos ellos luchan día a día, ya sea en librerías, en asociaciones, o en su propia casa. El colectivo LGTBI+ está cada día un paso más cerca de la normalización y cada uno de estos pasos resuena como una zancada, que tal vez algún día ayude a llegar a la tranquilidad que debe otorgar ser uno mismo sin que los demás lo cuestionen.

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