Sobrevivir a los Pilares es fácil…si sabes cómo

Silvia Laboreo y Mariano Millán//

Cuando creíamos que con el final del verano había llegado el fin de los desastres…llega octubre con las Fiestas del Pilar. Para aquel que no las conozca, son las festividades de Zaragoza y se celebran durante diez días del mes de octubre. Los Pilares acarrean un sinfín de situaciones desastrosas, aquí os dejamos algunas de ellas

Pre-Pilares”, el concepto

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El drama comienza el primer viernes, también llamado “Pre-Pilares” o “Pillé con ganas el primer día de fiesta y hoy me quiero morir de resaca”. Ese día sales, lo das todo y al día siguiente sientes ese sentimiento incomparable llamado ANGUSTIA. ¿Qué hice anoche? ¿Cómo volví a casa? ¿Quién es este señor? Y así la vida.

Tras este primer día desastroso llega el esperado “Día del Pregón”, que se podría resumir en dos escenas de película -de terror, por supuesto-.

Día del Pregón

Escena 1 de las Fiestas. Día del Pregón. Plaza del Pilar, 8pm. Plano General.

La Plaza se encuentra a rebosar de zaragozanos que esperan ansiosos la lectura del pregón y el cohete que dará comienzo a las fiestas -pero no te preocupes, pese a las miles de personas, la cámara de Aragón TV te sacará un Primerísimo Primer Plano que verá tu jefe, tu madre y hasta tu tía segunda que vive en Jaca-.

Escena 2. Día del Pregón. Plaza del Pilar, 8.10pm. Plano Detalle.

Tú, ataviado con el estilismo cutre-fiestero más horrible que encontraste, tan mojado de vino que pareces un vendimiador de La Rioja y luchando por mantener el equilibrio entre la marea de gente borracha que te arrastra. El calimocho resbala por tu rostro, el pelo se ha convertido en una masa pringosa, te encuentras al borde del ataque de ansiedad y solo deseas llegar a un sitio seguro y que todo esto pase rápido. ¿Qué bonitos los Pilares, eh? La mili de nuestro tiempo lo llaman.

Y de repente todo explota. Y la marea salta. Y te pisa. Y el vino se vierte sobre tus ojos. ¡Qué viva la Virgen del Pilar! ¡Y Labordeta!

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Tras el “Pre-Pilares” y el “Día del Pregón”, los días se suceden lentos entre ibuprofenos y calimochos.

Recintos feriales y perritos calientes, una historia de (des)amor

El maño común se encuentra agazapado en el recinto de Interpeñas. Se muestra alicaído y meditabundo a la vez que se frota las extremidades superiores,-intuimos que por el frio y el cierzo que hace en Valdespartera-. Está triste, ha perdido a sus amigos.

Una de las mayores odiseas de las fiestas del Pilar y la causa número uno de rupturas de amistad es la pérdida del grupo de amigos en Interpeñas. “No te muevas de la carpa rock, que vo
y un minuto al baño”. Cuando vuelves a las dos horas -tras una lucha encarnizada en la cola de los baños y los cinco capazos de rigor-, te percatas de que te encuentras más solo que la una. Intentas llamar a tus amigos y ¡Sorpresa! No hay cobertura. Al drama se suma que cuando por fin consigues contactar con ellos, al otro lado de la línea se escucha más nperrito caliente-01ítidamente a Kiko Rivera quitándose el top que a tu querido amigo. Llega el momento de abandonar, resignarte a la pérdida del grupo e ir a por la segunda cosa que más se cotiza en Interpeñas, después de los baños limpios: los puestos de comida.

Patatas fritas, asadas, hamburguesas, perritos calientes, bocadillos o pizzas. Da igual lo que elijas, todo sabrá igual y todo tendrá un precio infinitamente superior al normal. Pero el instinto actúa y comienzas a revolotear alrededor de tu presa, en este caso el carrito de los perritos calientes. Llegados a este punto, nos encontramos ante lo que parece ser un remake de los Juegos del Hambre -o ante un documental de leones y cebras heridas-, y todos los hambrientos zaragozanos lucharán por su puesto privilegiado en la cola de los perritos. Se han llegado a documentar casos de canibalismo y de agresiones al camión producidas por el hambre de las 5am.

Y que el cierzo te acompañe...

Y que el cierzo te acompañe…

El día del Pilar

Como todos los días, enciendes la televisión para ver el telediario. “Pero hoy no es un día cualquiera, hoy Zaragoza aparecerá en los medios de comunicación” -te dices orgulloso-. Es el día del Pilar y miles de zaragozanos han salido a las calles ataviados con el traje típico para honrar con flores a la Virgen. Aprietas el mando, pulsas el canal y ZIUUUUUUUUUUUUUUM. Un maldito avión militar aparece en primer plano, seguido de la cabra de la legión y de un grupo de personas agitando banderitas de España como si no hubiera un mañana. Una sombra cruza tu cara. La locutora habla del día de la Hispanidad y tú solo deseas emular a Willy Toledo y c******* en todo lo que se menea.

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La ofrenda y el fenómeno de “la resaca Baturra”

Desde que eras pequeño, el 12 de octubre tiene un matiz especial. Es hora de desempolvar los chalecos, las alpargatas, el cachirulo y el mantón, ropajes que durante el resto del año han quedado apolillados en lo más oscuro del armario. Y como todos los años, junto con las flores y la alforja, te acompaña lo que podríamos denominar “La resaca Baturra”. Desde que comenzaste a salir por las noches, no hay año que no te repitas como un mantra “no saldré la noche antes del Pilar, no quiero sufrir en la ofrenda”. Conforme se acerca la noche vas modificando el mantra y pasa a ser “no saldré mucho la noche antes del Pilar, no quiero sufrir en la ofrenda”. Llega la noche, de repente te ves a las tres de la mañana, litro de calimocho en mano, y ya no hay mantras, solo te queda rezar -a la Virgen del Pilar o a quién sea-, para que “La resaca Baturra” de este año sea benevolente o para que, al menos, queden ibuprofenos suficientes en el botiquín de tu casa.

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Aragonesismo exacerbado

Las fiestas también son época de orgullo maño. Te sientes más aragonés que una borraja y tienes la necesidad de mostrarlo allá por donde vayas. En Pilares el acento se magnifica, se oyen jotas por doquier y hay cachirulos por todas partes. También surgen engendros demoníacos como los brachirulos, los zachirulos, o las camisas de leñador de Pull and Bear. Utilizas la expresión “bajar a ver a la Virgen” aunque vivas en el subsuelo de la ciudad y eres el primero en llevarle flores, aunque seas más ateo que el mismísimo Nietzsche. Pero sin duda el momento de aragonesismo exacerbado se produce el día del Pregón, cuando haces play back del Canto a la Libertad de Labordeta. Porque, no nos engañemos, nos sacan del estribillo y nos hunden la existencia.

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El riesgo de resultar herido en Pilares se multiplica hasta el infinito

Hoy en Mil Maneras de Morir… los Pilares. No hay una época del año más arriesgada para transitar por Zaragoza que esta. Pero no se preocupen, las maneras de morir son muchas, variadas, y para todos los gustos. En el apartado “aglomeraciones”, puedes elegir entre morir atrapado por un embotellamiento en Calle Alfonso ocasionado por el grupo de Batucada de turno o bien en el Paseo de la Independencia al intentar cruzar por el medio de la Ofrenda. O en el tranvía, mucho mejor. Si entramos en el terreno gastronómico, el zaragozano común puede intoxicarse por un exceso de Ternasco en la conocida carpa -lo que viene a ser el clásico torzón-, o bien por las salchipapas de las ferias. ¿Quién fue el sádico que decidió unir salchichas, patatas y ketchup en un vaso de litro? Eso nunca puede salir bien. Bonus track: las patatas rellenas. Algo tan grande y profundo no puede esconder nada bueno.

También puedes morir atrapado por un capazo de Omael. Cuenta la leyenda urbana que una persona consiguió escapar del misticismo y las camisetas ombligueras de este popular personaje. Pero ya saben, las leyendas nunca son ciertas…o si no que se lo digan a Ricky Martin. Hay veces que la selección PEPPA-01-01natural juega con ventaja. ¿Quién no lo ha pensado al ver las cogidas de las vaquillas a los jóvenes incautos que salen al ruedo? No añadiremos nada más, pero a un tal Darwin le gusta esto.

Por último -y no menos peligroso-, debemos advertir sobre el peligro de un objeto en apariencia inofensivo. Los globos de Peppa Pig. No conocemos las estadísticas oficiales pero se han documentado casos de ahorcamientos accidentales a causa de globo de helio. ¡Cuidado!

Llegados a este punto de las Fiestas, el zaragozano común espera la traca final como agua de mayo.

Tras este repaso a las situaciones más desastrosas de los Pilares, solo podemos dar las gracias porque ya se han acabado…y rezar para que el resfriado “Post-Pilares” no evolucione en pulmonía.

¡Feliz vuelta a la normalidad, maños!

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