Noches de Poemia (VII): “Somos Las gafas de ver y vemos poesía”

Texto y fotografías: Sandra Lario//

“Aunque te encuentres irremediablemente perdido en este desierto de letras, tienes una misión: búscate, identifícate”. Así empieza la ‘Carta al lector’ que antecede a la lluvia de poemas que vendrán después en el primer fanzine de Las gafas de ver, seudónimo poético de Sandra Martínez y Cristina Chaparro. Y ellas se identificaron en la unión de poesía y fotografía.

Las dos chicas del proyecto poético y visual Las gafas de ver se conocieron a través de Instagram hace justo un año. Ambas compartían su amor por la escritura y la fotografía y decidieron quedar un mes después para desvirtualizarsey poner ideas en común -de las cuales nació su cuenta de Instagram– donde la poesía se lee junto con la imagen. Las gafas de ver nace como un proyecto entre lo literario y la fotografía, dos grandes pasiones que compartimos nosotras mismas. No tiene ninguna ambición sino todo lo contrario y al revés, por eso esperamos y confiamos en el abrazo tan fuerte que vais a darle. Sois por tanto muy bienvenidos a pasear por este caminito tan íntimo que inauguramos aquí y ahora, explicaban Sandra y Cristina en la foto inaugural de su cuenta. Después, llegó la cuenta de Twitter para darle más promoción al proyecto. También fuimos pegando carteles por la universidad en los que ponía algo como <<Somos Las gafas de ver y vemos poesía>> y en algunos carteles pusimos poemas, recuerda Cristina.

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Pero Las gafas de ver no solo existen virtualmente. En junio salió a la venta su primer “bebé poético”, como llama Sandra a su primer fanzine autoeditado, Miopía, que reúne 22 poemas de ambas que coexisten con fotografías en blanco y negro entre sus páginas. “Nosotras mismas nos autoeditamos, automaquetamos, autodistribuimos…”, ríe Sandra. Aprendí a usar programas de edición desde cero y primero dibujamos a mano en una libreta la idea que queríamos para más tarde pasarla a ordenador y enviarlo todo a una copistería online´”. Y, un día, llegó a su casa una cajita con 40 fanzines recién nacidos, cuyos últimos ejemplares se agotaron este miércoles tras su recital en La Bóveda organizado por Noches de Poemia. Ahora ya tienen nuevos encargos y la segunda tirada está en marcha, aunque la autoedición no sea una tarea fácil para escritores jóvenes. “El momento de aplicar el 21% de IVA fue un drama. Dan ganas de hacerse el harakiri”, recuerda Cristina.

Tus manos rodeando mi esfuerzo,

las caderas,

las costillas.

Un caos sin ritmo fijo,

ciego;

ciego y consciente.

Un aquí y allí;

pleno e incoherente.

De todas las veces que has dicho que no,

me he plantado pequeña y fuerte,

secreta y siempre.

Siempre sí.

Fragmento del poema Feliz cumpleaños, Cristina Chaparro.

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No te he visto llorar

pero comprendo la felicidad de tu alma

porque yo he estado ahí,

en medio de una ideología incomprendida

por quienes gobiernan nuestros mundos,

al fin y al cabo, reprimida

porque no podemos jugar a ser quienes somos

Fragmento del poema Bob Dylan nos hizo una fotografía, Sandra Martínez.

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– Vosotras, que habéis nacido en las redes sociales, ¿qué pensáis del momento actual en el que la poesía encuentra una vía fácil y masiva de difusión en la red?

– Sandra: Yo creo que ha perdido calidad. Algunas cosas parecen lo que escribías en tu blog con 15 años. Ha perdido un poco ese valor literario que tenía la poesía cuando era algo muy meditado, muy estudiado. Ahora, muchas veces, consiste en que algunos autores escriben lo primero que se les pasa por la cabeza y ya está.

– Cristina: Y eso tampoco es que esté mal, el problema está cuando abres 14 libros de distintos autores y no sabes de quién podría ser porque todos suenan igual.

– S: No hay un estilo propio, es un estilo sin cuidar. También es preocupante esta moda actual de meter en poemas expresiones y palabras como te como la boca, follar, etc.

– C: No es que no se puedan usar, pero hay que hacerlo en el momento preciso y de forma adecuada, no habitualmente sin ton ni son.

– S: Lo bonito de la poesía es contar cosas sin decirlas. Puedes decir eso de muchas otras formas, convertirlo en metáforas, darle otro aire. Y otra cosa que han provocado las redes sociales es todo este juego de popularidades: alguien es famoso por internet, le da por escribir y automáticamente le publican.

– C: Se dan muchos casos de blogueros que escriben una novela o de personas con muchos seguidores en twitter que publican libros de poemas gracias a las editoriales que ven que eso gusta. Para vender es el camino inteligente, desde luego, pero se está perdiendo calidad.

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Así, paso a paso y sin perder el norte a costa de ingentes cantidades de seguidores o de repentina fama virtual como ocurre con otros autores que ellas mismas ponían en tela de juicio durante nuestra conversación, Sandra Martínez y Cristina Chaparro van sembrando su camino de poesía enriquecida con el componente visualahora también tienen en mente incluir vídeo además de fotografía-, de pequeños proyectos que las hacen grandes y de muchas ganas e ilusión puestas en todo lo que hacen: publicaciones en redes, fanzines, recitales y la vida misma.

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