Lucas Pez Mago: el mundo y la guitarra por delante

Sandra Lario//

Lucas Álvarez de Toledo tiene nombre de conde pero espíritu de mochilero. Ha recorrido más de treinta países con la guitarra al hombro como músico en la banda Depedro o cantautor bajo su alter ego Pez Mago y hasta ha puesto letra a una canción de Raphael y voz a jingles de Ikea. Y, lo que es más importante, a su propia vida en seis discos y un poemario.

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Un instante del concierto de Lucas Pez Mago en la bóveda del Albergue de Zaragoza

“Empecé haciendo música hace ya muchos años, en el 91, con Jairo Zavala -de Depedro- y nos dedicábamos a hacer rock y versiones”, empieza contando Lucas sentado en el sofá de la recepción del albergue de Zaragoza. Dentro de una hora tiene concierto-recital con el escritor Carlos Miguel Cortés en La Bóveda, el bar que en ese momento se encuentra bajo nuestros pies. Ya han recorrido en su gira ciudades como Santiago, Valladolid, Salamanca y Santander uniendo poesía y música. “Luego, en el 95 me puse a escribir canciones y en el 99 publiqué mi primer disco en un proyecto mío que se llamaba Rayuela, como el libro de Cortázar”. Fue con ese disco como consiguió empezar a vivir como cantautor. “Algunas de las canciones incluidas en ese disco las cantaron personas del mundo del flamenco como Clara Montes y empecé a vivir también de los derechos de autor”, cuenta el músico madrileño. “Muchas de mis canciones las ha cantado gente que no tiene nada que ver con mi estilo como Sergio Dalma, Malú o Raphael. Luego cada cual las lleva a su terreno y algunas no tienen nada que ver con mi versión”, reconoce. Sergio Dalma, por ejemplo, canta la letra de Lucas en la canción Con la boca por delante.

Y ese proyecto inicial llamado Rayuela más tarde fue Lucas, y acabó denominándose Pez Mago, como a día de hoy el cantautor firma todos sus trabajos. Hasta ahora son seis discos –cuatro autopublicados y dos editados por una compañía- con un estilo que él define como “psico-folk”, además del poemario Esto antes tenía música, publicado este año y también autoeditado.

¿Por qué Pez Mago?

 “Pez” viene de los 20 años que he pasado veraneando en la isla de Formentera y durmiendo en un bosque frente a la playa con otros músicos.. Y el “Mago” es Alejandro Jodorowsky, un chileno que hace algo llamado psicomagia. Tuve tres encuentros con el desayunando en esa isla y de ahí viene el pez, el mago y también el psico-folk. Es un intento por mi parte de sacar otra faceta más musical, más oscura o más enterrada de mi mismo.

Y, sobre tu faceta poética, ¿qué te anima ahora a publicar poemas por escrito en vez de ponerles música?

 Pues, si te digo la verdad por pura imitación de mis amigos.- se sincera Lucas sonriendo- Marwan, que es uno de mis mejores amigos, me animó mucho a ponerme a escribir. Yo ya había escrito algo de poesía pero cosas muy sueltas y este año me puse un poco a ello. Además creo que la canción de autor está muy unida a la poesía porque quien va a un concierto de un cantautor lo que hace es escuchar letras. No somos grandes músicos ni grandes cantantes, nos dedicamos a rimar versos musicados pero lo más importante de todo es la letra. Veo que está estrechamente relacionado y que los cantautores siempre han escrito en algún momento cosas suyas. La verdad es que ha habido una respuesta muy bonita por parte de la gente. Este libro me está dando muchas satisfacciones y la oportunidad de girar por escenarios no solo cantando sino también recitando.

[…]

Sal ahí fuera, y cuelga de una vez

perchas y pasados,

porque el tiempo es poco

y nunca espera

a que estés listo.

 

No te entretengas,

que están estallando las flores

y crece el delirio salvaje

en las cunetas

de carretera,

y está brillando el agua

de las lentillas

de alguien que aún

no conoces,

que no sospechas. 

Fragmento del poema Afuera

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Lucas Pez Mago recitó este fin de semana en Zaragoza

La vida es un viaje y la música no cesa

Somos sherpas de aeropuerto,

con nuestros bultos

y nuestros carros,

y caminamos coreando

la canción de nuestro peso muerto. 

Poema Sherpas de aeropuerto

A mis hijos no nacidos

les debo una disculpa

 

Me lo he vivido todo yo

hasta mis cuarentaynunca

[…]

Fragmento del poema A mis hijos no nacidos

 

Y de aeropuerto en aeropuerto, Lucas “se lo ha vivido todo” –y lo que aún le queda- por toda la geografía mundial, recorriendo más de treinta países sin que nunca dejara de sonar la música. “Como cantautor me he dedicado mucho a recorrer España y Latinoamérica y como músico en la banda Depedro he ido por el resto del mundo: Norteamérica, Asia, Australia…” También ha ido “por vocación propia” a dar giras en países como Kenia o Guinea Ecuatorial, donde estuvo este verano tocando para la comunidad latina y los expatriados que viven en Nairobi y alrededores. “Los fines de semana me dedicaba a dar conciertos para ellos y entre semana me escapaba por el país para explorar”, recuerda.

¿Cómo surgió la idea de irte a África a tocar?

Los viajes surgen por cosas muy raras pero en esta ocasión fue gracias a un amigo que vive ahí desde hace años y me organizó una serie de conciertos junto a otro cantautor nicaragüense que se llama Perrozompopo, el cual también me ha invitado a hacer giras por Nicaragua y Costa Rica. Esta red de amigos y cantautores te va llevando por el mundo y te va dando oportunidades de tocar aquí y allá.

Hablamos sobre esas oportunidades y las experiencias que surgen a raíz de ellas como acabar desnudo en mitad de unos arrozales filipinos mientras cae el tifón más grande que hayas podido ver. “Fue un viaje que hice con la guitarra y con un amigo fotógrafo que se llama Asier. Nos dedicamos a recorrer parte de Filipinas, un país compuesto por 9000 islas. Y acabamos en un parque natural donde hay arrozales a modo de terraza, que son 30 o 40 kilómetros de camino y terminamos viviendo con los campesinos del arroz de allí. Al día siguiente nos cayó un tifón encima con el que tuvimos que lidiar prácticamente desnudándonos y caminando por los arrozales porque la lluvia caía de lado, nada de caer recta.- recuerda riendo- Y acabamos cruzando un puente colgadizo como el de las películas de Indiana Jones”.  Ahora, intenta resumir estas aventuras de sus viajes más raros e interesantes en un libro de crónicas de viajes que pronto verá la luz. Antes de la publicación de este trabajo, ya ha ido publicando algunas crónicas en Facebook a medida que vivía las experiencias sobre las que escribía, como este fragmento de una de su gira por México este año con Depedro:

Aunque desde nuestro hotel se pueda ver El Paso (Estados Unidos) a tan solo tres kilómetros y esa distancia parezca ridícula o fácilmente salvable, lo cierto es que son los tres kilómetros más condenados con peligros y barreras del mundo.

México, 2015. Foto: Lucas Álvarez

México, 2015. Foto: Lucas Álvarez

Esta ciudad no es segura para un pálido extranjero (me dicen) y el serlo, tampoco te ayuda en nada cuando se trata de intentar cruzar el Río Grande.

“A este lado también hay sueños” reza una pintada en la parte mexicana de la frontera, a modo de reivindicación poética. Pero la verdad es que el desierto empieza muy cerquita y que mueren de media dos soñadores al día intentando llegar a esa “tierra prometida”.                                                                              

Son tantos los muertos y los desengañados por esa versión moderna de mito de El Dorado, que me hubiera gustado haber podido taparles los ojos a todos, cuando de pequeños vieron en la tele por primera vez el lujo y la ostentación yankis y las sonrisas de felicidad asociadas al mismo, y desearon (ya para siempre) esa marca en su piel. Pero entonces ya el daño estaba hecho. Se me ocurre, que ver esas primeras imágenes, tal vez les haya impedido la posibilidad de contemplar alguna vez el mar en su vida y de bañarse sin miedo en una playa mexicana.

Pero ahora tenemos que dejar las anécdotas para más tarde, junto a unas cuantas cervezas en algún bar que él aún no conoce y acompañados de Carlos. Empieza el concierto, guarden silencio, la música y la poesía tienen la palabra.

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