#VERANODESASTROSO (II). MANUEL VILAS: NI CON POESÍA SE ARREGLA ESTO

Silvia Laboreo y Mariano Millán //

Día 32 del verano: esta estación ya no merece la pena ni por las rebajas

Las comidas de verano ya nos aburren. Estamos hasta las narices de la sandía, del gazpacho, de la ensaladilla rusa y de los helados. Estamos hartos del crish crush de la lechuga y del dolor de cerebro que provocan los granizados demasiado fríos. Estamos cansados de las revistas, de sus especiales de verano y de las “50 mejores recetas fresquitas para pasar el calor”. Así que hoy hemos decidido meternos entre pecho y espalda un buen cocido y de postre un chocolate con churros.  No sabemos si esto será una terapia de choque contra el calor- calculamos que nuestra temperatura corporal ha superado los 50 grados-, o si simplemente es una buena táctica para que  este verano lo parezca un poco menos.

Verano para Zero Grados

Si hablamos de comidas contundentes, de platos de cuchara y de guisos “con fundamento” –y perejil, que diría algún cocinero famoso- no podemos obviar al genio de la poesía Manuel Machado, amante de estas comidas– no lo dijo en ningún poema pero tiene toda la pinta-. No sabemos si  el hermano de Antonio Machado se vestía de blanco y era habitual de fiestas ibicencas, ni si hizo sus pinitos como latin lover en las discotecas de Gandía. Todo es una incógnita. Sabemos eso sí que escribió una poesía sobre el verano, pero no lo dejó muy claro. Intuimos que era más de pueblo porque habla de frutales cargados y dorados trigales. Si es así, seguro que era de los que bailaban en la plaza del pueblo el 15 de agosto con Ixo Rai. Nos podríamos meter en la máquina del tiempo y preguntarle a Manuel Machado- pero eso es mucho trabajo y dinero, y somos becarios así que no nos sobra ni uno ni otro-. En contraposición hemos decidido preguntarle cómo vivir el verano a otro Manuel poeta, Vilas de apellido.

Manuel Vilas es un Poeta barbastrino o barbastrense –no es que lleve barba, es que nació en Barbastro (Huesca)–, autor de libros como El Hundimiento, Gran Vilas o Resurrección, por los que ha ganado varios premios. Otro de sus libros más conocidos es Calor*. Por este ejemplar recibió el Premio Fray Luis de León y nosotros queremos darle otro galardón; por ser uno de los pocos valientes que se atreve a titular un libro con uno de los tópicos más asquerosos que acompañan a la tercera estación del año.

*Tenemos que aclarar que este libro no habla del calor como sensación que se experimenta ante un ascenso de la temperatura, sino que es una crítica social de la realidad.

-Hola Manuel, estamos cansados del verano… ¡esperamos el otoño como agua de mayo!

-¿De verdad?

-Sí, porque los veranos son épocas de traumas… No te metas hasta las cinco a la piscina que se te va a cortar la digestión, cómete una gelatina para no deshidratarte, échate crema cada media hora paraCalor que no te quemes y espera a que se absorba antes de mojarte… ¿También tienes traumas de esos?

-Para mí el mayor trauma es el calor como forma de sufrimiento. Como padecer una indisposición por las altas temperaturas. Tengo mucho miedo a pasar calor… No poder dormir por las noches, sudar a todas horas… El calor es muy importante porque marca a la gente, de hecho yo tengo un libro que se titula Calor.

-¡Sí que es importante el calor!

-Nietzsche decía que era el enemigo de la civilización.

-Ahora que lo dices, nosotros estamos convencidos de que hay tópicos del verano que también se merecen el título de “enemigos de la civilización”, ¿cuál crees que es el peor de todos?

-¡La canción del verano sin duda alguna! No me gusta ninguna. Estas del Aserejé, Yo quiero bailar toda la noche… son criminales. Antes sí que eran mejores, las de los años 70 merecían más la pena, pero ahora…

-Nos imaginamos que para ti el peor momento del verano es cuando se empiezan a escuchar estas canciones.

-No, para mí no hay mal momento en verano. Bueno, cuando termina da pena. Tampoco he tenido veranos malos, son todos parecidos.

Canción del verano para Zero Grados-¡No puede ser! ¿Tampoco has tenido malas experiencias en chiringuitos?

-Eso sí, aunque no me gustan mucho, no soporto las paellas del Paellador. Es un completo abuso del turismo. Se sirven paellas atroces a bastante precio.

-Vale, ¿entonces el verano no es siempre de color de rosa?paellas

-El problema es que la vida no sigue igual. España últimamente vive para el verano. En verano no se puede trabajar, aquí no pasa como en otros países, el nuestro se paraliza, y eso no es bueno. En agosto España es como si no existiera y todos los sitios turísticos están llenos, con precios exagerados. Debe de ser por el clima, pasamos a olas de calor de repente, sería mejor que viniese de forma escalonado.

-Gracias por ayudarnos a darle la vuelta al verano y reivindicar que no es la mejor estación. Te recomendamos que cojas una tabla de surf, que viene otra ola de calor…

-A vosotros, ¡que os sea leve el verano!

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