CALLE 13 SIGUE MOJÁNDOSE

Belén Remacha y Ana Baquerizo//

La música de Calle 13 ha revolucionado el festival Pirineos Sur. Rodeados de naturaleza y con el aforo completo, los puertorriqueños animaron al público con sus éxitos más conocidos en una noche para el recuerdo.

Calle 13 para Zero Grados

En el auditorio natural de Lanuza, el contraste entre la calma que inspira el paisaje bucólico de las montañas del Valle de Tena y el ritmo animado de la música resultó todo un éxito. “Espectacular”, así se refirió René, el líder del grupo, al escenario flotante sobre el que tocaron el pasado sábado dentro del festival Pirineos Sur. “La fiesta de locos” comenzó puntual en medio del embalse de Lanuza, las 5.500 personas -un lleno absoluto- vibraron y por unos instantes parecía como si Pirene hubiese levantado de su tumba.

Aragoneses, franceses, gallegos, puertorriqueños, chilenos, argentinos… La amalgama de procedencias que podían encontrarse entre el público fue una metáfora de la propia música de Calle 13. Un verdadero “Baile de los pobres” -el segundo tema que sonó- que brindaba en común por “El aguante”. Nadie, tampoco en las gradas, pudo permanecer sentado. Siguiendo el compás y las letras de Calle 13 -de forma unánime-, un mar de brazos. Imposible moverse, y apenas ver, por la gran cantidad de personas que cantan y bailan todas las canciones. René pedía que todos brincaran “y quienes tengan alguna limitación física, que brinquen con la mente”. Y todos hicieron caso. La fiesta de locos duró exactamente dos horas.

Pero no todo fue desenfreno. Uno de los momentos más emocionantes fue la canción “Latinoamérica”, de ritmo más lento, que el cantante dedicó a todos los que aman esa tierra -“el que no quiere a su patria no quiere a su madre”, asegura la letra-. Después, muchos asistentes se dieron la mano y atravesaron la fronteriza cordillera coreando dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo. “Es increíble cómo ha empezado con dos canciones que ponen a todo el mundo a saltar”, afirma Miguel Ángel Solano, que sacó su entrada con siete meses de antelación para disfrutar del concierto con un grupo de amigos.

El rumor extendido este último año sobre la separación del grupo, aunque desmentido por René a principios de verano, ha hecho que se diera más publicidad a este concierto. Es difícil entender del todo el fenómeno Calle 13 hasta que no se le ve en vivo. Se trata quizá del grupo con más proyección actualmente de toda Latinoamérica. Gusta el ambiente que crean sobre el escenario, gustan sus letras reivindicativas, gusta la faceta más bailable de Atrévete (por mucho que guste el pop rock latino ya se sabe, este reggaeton se te mete por los intestinos), gusta la simpatía, gusta la comunidad que crean. En Sallent de Gállego, ni el viernes 17 ni el domingo 19 se hablaba de otra cosa. Primero, por nervios; luego, por impacto. Los puertorriqueños dejaron alto el listón al mismísimo Mark Knopfler.

De principio a fin, el concierto de Calle 13 fue potente. Era uno de los acontecimientos más esperados del festival y acabó con residente, visitante, su corista y todos los músicos inmersos en las frías aguas del embalse de Lanuza, junto con una veintena de fans que también se dejaron llevar por la exaltación del momento. Así que el grupo no solo se mojó con su discurso contra la ley Mordaza en España, a favor de los migrantes o contra la intromisión de los Estados Unidos en su país –el cantante levantó la polémica al manifestar en una entrevista su deseo de renunciar a la ciudadanía estadounidense que tienen todos los puertorriqueños-; también se mojó literalmente.

El chapuzón ocurrió tras tocar Vamo’ a portarnos mal. Fue un momento que el propio cantante, René, compartió en su Instagram con palabras de cariño hacia los asistentes, los mismos a los que después del concierto regaló saludos, besos y fotos con todos los que se acercaron a uno de los laterales del escenario, donde le aguardaba al chófer. Era el último concierto de su gira Multiviral en Europa en el que el grupo puertorriqueño llevó sus canciones más famosas al Pirineo Aragonés, donde el eco de esta actuación que ya es un mito tardará en dejar de resonar entre las montañas.

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