Daredevil. Born Again o la autodestrucción del ser

David Lorao//

Hace más de un siglo que la voz de Nietzsche se apagó, aunque todavía queda la influencia de su obra. En palabras del filósofo alemán: “La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre”. Entonces, ¿qué hacer sin esperanza? Algo parecido debió de preguntarse Frank Miller antes de retomar su labor como historietista de Daredevil y regalar al mundo Daredevil. BornAgain, una de las mayores joyas del Noveno Arte e impulsora del nacimiento de la novela gráfica.

Frank Miller

El guionista y dibujante de cómics y novelas gráficas, Frank Miller, natural de Olney –Maryland, EE.UU.; 1957-, tropezó con esa versión madura e invidente de Spider-Man que es Matt Murdock –Daredevil- en mayo de 1979. Con apenas veinte años, el desgarbado Miller continuaba su personal odisea en los despachos para hacerse cargo de un título venido a menos que languidecía en las oficinas de la Casa de las Ideas (Marvel) y donde antes se habían consagrado nombres de la talla de Stan Lee, Gil Kaneo Gene Colan. Precisamente, este último abandonó definitivamente la publicación regular del Hombre sin Miedo –pseudónimo de Daredevil- como dibujante, dejando a Jim Shooter capitaneando los textos en solitario. Oportunidad que no desaprovechó el joven Miller para hacerse primero con la tarea de dibujante y, poco más tarde, cuando Shooter se convirtió en el noveno editor-jefe de Marvel Comics, con ambas tareas: dibujante y guionista.

Por aquel entonces, la publicación de Daredevil estaba en un estado de descomposición tal que las cifras de ventas comenzaban a sugerir números del mismo color que el traje del superhéroe. Abocada al fracaso, Marvel le otorgó a Frank Miller una libertad creativa mayúscula e inimaginable durante esa época en el ámbito norteamericano que el historietista no desaprovechó. En absoluto. Durante cuatro años, Miller proyectó todas las influencias que había recibido y todas las corrientes en las que se había mojado los pies para mezclar tres ingredientes en su coctelera –género negro, artes marciales y cómic manga– con el propósito de sumergir al personaje en una estética oscura y violenta y devolver a Matt Murdock a la cabecera de la Casa de las Ideas y al top de ventas. Sin embargo, en 1983 Miller decidió cambiar de aires y se marchó a DC Comics para firmar los dos cómics más importantes de la historia de Batman: Batman. El regreso del Caballero Oscuro –1986- y Batman. Año Uno –1987-. Se cerraba así la etapa dorada en la Cocina del Infierno, el lugar de origen de Daredevil en la peligrosa Nueva York.

Daredevil born againPero ni la reformulación del mito de Bruce Wayne como el Caballero Oscuro ni la consagración de Miller en el universo del cómic de superhéroes hicieron que el historietista olvidara sus orígenes y la publicación que lo había proyectado en el ámbito profesional. Como el que vuelve a casa tras una vida de éxitos, Miller regresaba a Marvel tres años después de su partida con la cabeza llena de ideas y un único objetivo: desmitificar el mito del Hombre sin Miedo. Su retorno fue celebrado en la Casa de las Ideas, pero muchas fueron las voces escépticas y críticas que se alzaron preguntándose qué sería capaz de hacer el guionista y dibujante norteamericano que no hubiera hecho ya en la Cocina del Infierno. Las dudas se disolvieron tan rápido como Daredevil. BornAgain llegó al mercado, destrozando al resto de cabeceras en las listas de ventas. Aprovechando el trabajo que había realizado en el pasado, Miller desintegró la caja de Pandora con una bomba existencialista: “Un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo”. Como si se inspirara en El héroe de las mil caras de Joseph Campbell, Frank Miller empleó ese leitmotiv para meter a Matt Murdock en el epicentro de un volcán psicoanalítico en erupción, llevándolo por el Purgatorio, retorciéndolo, humillándolo y golpeándolo con la habilidad y la destreza del que sabe lo que hace. La locura y la degradación alcanzan unos niveles tan altos que abocan al personaje a una ruptura social y profesional con el orden establecido, una especie de anarquía personal que roza la autodestrucción del ser. ¿Cómo salir del infierno cuando uno es el mismísimo diablo?

Esta obra puso la alfombra roja a la novela gráfica gracias a un guion revolucionario y un dibujo que respetaba el clasicismo del género

Para ello, Miller se apoyó en los lápices de David Mazzucchelli, dibujante de la saga regular de Daredevil durante cerca de un lustro -prácticamente desde el traspaso de Frank Miller a DC Comics-. Su elección generó las mismas dudas que el regreso del guionista, pero ambos tenían claro desde el principio lo que querían hacer. A pesar de que el grafismo de Mazzucchelli seguía los parámetros clásicos del género, dibujante y guionista consiguieron establecer el equilibrio entre el revolucionario guion y el clasicismo pictórico, otorgando una fuerza dramática acorde al guion. Texto y dibujo conjugaron de tal manera que Daredevil. BornAgain abrió las puertas a lo que hoy en día se conoce como novela gráfica, revolucionando los esquemas elementales del cómic de superhéroes. Paradójicamente, en ese respeto al formato tradicional norteamericano reside la fuerza narrativa de esta obra magistral: en no romper con lo establecido, sino en mantener la fórmula pero estirándola a límites nunca antes imaginados que sirvieron para darle al Noveno Arte nuevas posibilidades narrativas.

El arma principal de Miller no fue aniquilar parcialmente al personaje -que también-, sino aplicar la mitología griega y el descenso a los infiernos en la Divina Comedia de Dante a un relato que permitió al guionista y dibujante profundizar todavía más en las contradicciones que se habían arraigado en Matt Murdock tras su primera etapa. Esas contradicciones empujan a Miller a introducir a su personaje en una estética de índole religiosa; un texto y un dibujo con evidentes reminiscencias bíblicas (desde el título de los capítulos, pasando por el homenaje de Mazzucchelli a la Pietá de Miguel Ángel y terminando con la personificación de Karen Page, antigua pareja de Murdock, como el mismísimo Judas). No en vano, el título de la obra ya hace referencia a una corriente religiosa de Estados Unidos cuyos seguidores han visto la luz y se han convertido al cristianismo tras una vida apartados de la fe.

Daredevil MarvellPero si algo caracteriza las producciones de Frank Miller es la condición política inherente al autor y que siempre encuentra cabida en los textos de sus obras. Por debajo de la muralla psicológica, religiosa y contradictoria que protege la trama, Miller y Mazzucchelli presentan una sociedad americana propia de producto hollywoodiense de sobremesa: el éxito como recompensa al trabajo constante. A priori. El sueño americano acaba convirtiéndose en una pesadilla en esta obra. El guion de Miller se encarga de dinamitar los pilares básicos de la propaganda yankee y carga contra la sociedad de consumocon tanta furia que se permite el lujo de introducir a dos personajes tan similares y diferentes como Nukey Capitán América. Dos fuerzas al servicio del ejército norteamericano: la locura del patriotismo y los extremos frente al sentido de la responsabilidad. Daredevil. BornAgain retira la venda del hombre bueno por naturaleza y denuncia los bajos instintos y la suciedad del ser humano en su conjunto, donde sólo unos pocos rayos de luz consiguen iluminar la inabarcable corrupción que habita en la oscuridad de nuestras almas.

Frank Miller aprovechó las contradicciones que había desarrollado anteriormente en el personaje para llevar a MattMurdock hacia el abismo en Daredevil. BornAgain

Es curioso cómo esta obra nace al abrigo de Watchmen (entre 1986 y 1987), brutal crítica sobre la Guerra Fría nacida del cinismo de Alan Moorey que algunos han denominado como primera novela gráfica de la historia. Si Watchmen fue la semilla, Daredevil. BornAgainacabó por darle vida a un formato que explotó con el final del minimalismo de Maus (publicado entre 1980 y completado en 1991) de Art Spiegelman. De este modo, el concepto de novela gráfica, tan difícil de definir y que ha generado tantas discusiones en las redacciones de críticos culturales, se separaba en dos cauces: la vertiente independiente y autobiográfica (como Mauso Jimmy Corrigan, thesmartestKidonEarth, de Chris Ware) y la vertiente superheroica y comercial, impulsada por Batman. El regreso del Caballero Oscuro y Watchmeny culminada con Daredevil. BornAgain. No es una coincidencia que dos de estos últimos tres cómics hayan nacido de la mano de Frank Miller, hito del Noveno Arteque forma parte de la denominada Santísima Trinidad junto a Alan Moore y Grant Morrison.

Como si negara a Honoré de Balzac, cuando el novelista francés dijo “cuanto más infame es su vida, más la valora el hombre; y entonces es una protesta, una venganza de todos los instantes”, Miller cincela a placer el abismo en este cómic que transformó el universo de Daredevil y la vida de Matt Murdock, al separar a la persona del superhéroe y al superhéroe de la persona, y dejar una personalidad partida en dos producto de esta brutal odisea y travesía por el infierno que es Daredevil. BornAgain. Su vida nunca volverá a ser igual. “Un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo”. Entonces, ¿qué hacer cuando se ha perdido el miedo a vivir? Frank Miller lo tiene claro: nacer de nuevo.

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