Rellena el formulario

Aurora Pinto//

Introduzca sus datos personales. Nombre y apellidos, provincia, edad y correo electrónico. Luego un código en que números y letras, mayúsculas y minúsculas, se retuercen en la duda de la identidad. Le doy un clic a aceptar. Ya estoy dentro. Así de fácil. Estoy contenta porque creo que ya estoy en la fiesta.

Sólo tendré que comprar la entrada en la taquilla. Pero antes hay chequear que con el ratón donde pone en letras muy pequeñitas: Acepto las condiciones, aviso legal y política de privacidad. Hipervínculos con eternas condiciones legales que, aunque los abro, no leo. Casi todos aceptamos sin examinarlo. Internet es un medio rápido, de lectura acelerada; sobre todo si forma parte de un proceso de registro, como este. El internauta, en este caso yo, tiene prisa por entrar en la fiesta. Una última advertencia: Solo se puede conseguir una acreditación por email. Lo tengo claro. O eso creo. Acepto. Posiciono mi ratón en un cuadro destacado con letras más grandes: ENVIAR.ZG_Fiestadelcine_1

Ocurrió un error inesperado. Inténtalo de nuevo más tarde. Vaya –pienso-, ahora que ya lo tenía. ¡Qué rabia!” Hoy es el último día para poder acceder a la Fiesta del Cine.

Los menores de 14 y los mayores de 60 años no necesitan acreditación. Y, en este momento confuso, con prisa por entrar en la fiesta, me pregunto: ¿No estamos todos invitados? ¿Por qué yo sí necesito acreditación? Quizás sea para controlar el número de asistentes, no vaya a ser que a toda la población le dé por ir al cine en estos tres días y se colapsen las salas. Si así fuera, ¿habrán habilitado en el formulario un mensaje: lo sentimos, se ha alcanzado ya el cupo de acreditaciones disponibles?

Quizás sea para evitar la picaresca de la reventa o el fraude. La acreditación individual certifica que quien compra la entrada es realmente un espectador que quiere entrar en la sala y ver una película; no el distribuidor o productor que puede comprar entradas en lotes para acceder a las subvenciones estatales fundamentadas en la cuota de pantalla o recaudación de taquilla. Esta práctica, consabida pero poco nombrada, provoca salas casi vacías con todas las entradas vendidas, pillería para recuperar inversión y salvar las cifras económicas de las empresas cinematográficas. Me voy del tema. Shhh, silencio.

Perdida eFiestadelcine_4n mis pensamientos, vuelvo al formulario. Inserto de nuevo mi nombre y apellidos, provincia, e-mail y fecha de nacimiento (me sorprende que en esta ocasión no sea necesario también incluir el número de teléfono, pero intuyo que los datos son para hacer estadísticas y previsiones), otro código borracho diferente al anterior y acepto de nuevo las condiciones sin leerlas… Ocurrió un error inesperado. Inténtalo de nuevo más tarde.

Pues vaya. Con el poco tiempo que me queda. Aunque este año han prolongado la fiesta un día más, de lunes a jueves. El precio de la entrada es 2,90 euros, frente a los siete incluso ocho euros que cuesta normalmente, según la sala y la ciudad. La Fiesta del Cine nació como un impulso para que el espectador pueda disfrutar a un precio económico. Eso es lo que nos han contado. Lo que yo creo es que es un experimento, una prueba: ¿sería rentable abaratar de lunes a viernes el precio de la entrada como ya lo hicieron los miércoles con El día del espectador?ZG_Fiestadelcine_2

Vamos poco al cine. ¿Por qué? El aumento del IVA al 21% supuso un incremento en el precio, pero el problema es otro, más de costumbres, competencias lúdicas y comercialización de cultural. La mayoría de esta masa social que vive bajo el control del Gran Hermano capitalista suele librar en el trabajo los fines de semana: funcionarios, banqueros, profesores, administrativos, estudiantes…

En esta realidad, que no es una distopía orwelliana, el individuo se deja controlar y seducir por la tiranía del euro. La distribución del coste total de una entrada de cine, fuera de ese 21% que ingresan las arcas del Estado y un 3% que es para la Sociedad General de Autores, se reparte en porcentajes similares entre el eZG_Fiestadelcine_3xhibidor y la distribuidora-productora. Rentable o no rentable, esa es la cuestión.

Y hay que rellenar formularios para ir a la fiesta. Porque no vamos al cine. Quizás si la oferta en cartelera fuese más responsable, ofreciendo variedad de géneros e incluyendo cine independiente; quizás si no se cerrasen las salas en el centro de las ciudades, en favor de los grandes centros comerciales, donde el hombre y la mujer masa sucumbe a la tentación consumista; quizássi en las escuelas y universidades se fomentase y educase la capacidad crítica…

Y, llegados a este punto, decido no volver a rellenar el cuestionario. Al fin y al cabo, no hay ninguna película en cartelera que me interese ver esta semana.

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