Tú a Anfield y yo a Strawberry Fields

Texto y fotografías: Laura Latorre Molins//

Liverpool, o la ciudad que vive de su pasado

La suave pero constante brisa que sopla junto al río Mersey trae recuerdos y acordes de tiempos pasados. Pero también soplos de aire fresco, de una cultura en constante ebullición. Liverpool ha sido Capital Europea de la Cultura, alberga dos de los mejores equipos de la Premier League, es una ciudad joven con mucho que descubrir. Además es la ciudad que vio nacer a los Beatles. Y eso, más de cincuenta años después de su debut, sigue vendiendo. Y mucho.

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Camino rápido atravesando calles, sorteando viandantes. Por fin llego a la calle Stanley y giro a la izquierda al llegar a una esquina. Él está ahí, un poco más adelante, justo enfrente del pub donde se dio a conocer hace más de cincuenta años. Aunque sabía que él estaría allí, no puedo contener la emoción. Está apoyado en la pared, con la mirada perdida y no se inmuta cuando llego a su lado. Pero no puedo detenerme demasiado tiempo con él, me dirijo al pub que está justo enfrente. Es una lástima que este John Lennon sea solo una estatua de bronce y no pueda adentrarse conmigo en The Cavern.

Liverpool_ZeroGrados (1)El club más famoso del mundo

La calle es Mathew Street. El lugar, The Cavern, que, como bien dice su eslogan, es “el club más famoso del mundo”. Junto a otros pubs, como el Jacaranda o el Casbah, The Cavern fue testigo de los primeros y caóticos conciertos de los Beatles –al principio llamados The Quarrymen-. Además de ellos, cientos de músicos y cantantes reconocidos han tocado aquí desde su apertura en 1957. Esta no es la caverna auténtica de aquellos primeros años, sino una reconstrucción de la original que se cerró en 1973. Para acceder al interior hay que bajar varios tramos de escalera y mientras lo hago, rodeada de paredes de ladrillo pintadas de negro, me da la sensación de que me estoy sumergiendo en otra época. La estancia es grande, tiene algo, una chispa de magia, encanto, pero nada de elegancia. Aunque aún era menos glamurosa a finales de los años 50, cuando olía a sudor y había una mezcla de humo y humedad. Hay mesas dispuestas enfrente de un pequeño escenario donde a diario tocan músicos –huelga decir que muchos de ellos lo hacen como tributo a los Beatles.

Junto a la barra hay un par de vitrinas llenas de memorabilia de los cuatro de Liverpool y de la propia The Cavern. Por supuesto, todo a la venta. Púas, bolígrafos, postales, chapas, camisetas. Todo lo necesario para tunearte como un buen fan. Hay otras vitrinas en la estancia con fotografías de cantantes famosos que han actuado en The Cavern y que no se resistieron a tomarse una foto en la puerta de entrada. Casi todos muestran una sonrisa en la que puede leerse “mira, mira, estoy donde tocaban los Beatles”. No podemos negarlo: todos los fans que acudimos a Liverpool llevamos esa sonrisa tatuada.

 

Los hay que peregrinan a lugares sagrados o niños que sueñan con Euro Disney. Yo soñaba con ir a Liverpool desde que empecé a tener uso de razón, y como yo miles de beatlemaníacos alrededor del mundo. ¿Quién quiere una foto con el pato Donald pudiendo tener una abrazando la estatua de John Lennon en el corazón de la ciudad del Mersey beat? Yo nunca soñé con castillos de princesas, quería peregrinar a The Cavern.

Birthplace of the Beatles

En Londres o Nueva York hay cientos de lugares emblemáticos relacionados con los Beatles –como el famoso paso de Abbey Road- pero Liverpool tiene mucho más que ofrecer. Ellos conquistaron el mundo sí, pero todo empezó aquí. Visitar Liverpool significa volver a los inicios, al lugar donde estalló todo. Y eso a los beatlemaníacos nos acelera el corazón- lo que no es muy recomendable a juzgar por la edad de muchos fans, coetáneos a los propios Beatles.

Liverpool_ZeroGrados (2)Desde el primer momento en el que aterrizas en el Liverpool John Lennon Airport eres consciente de que los Beatles no son parte del pasado: son uno de los cimientos más importantes sobre los que se construye la ciudad actual, el Liverpool moderno. Y por supuesto un atractivo turístico de valor inigualable. Una frase de la mundialmente conocida Imagine puede leerse en docenas de carteles a lo largo del aeropuerto: Above us only sky. Orgullosos de uno de sus personajes más célebres, los liverpulianos reciben a los turistas en nombre de John Lennon.

Es momento de empezar a caminar sobre los pasos de los Beatles. Las opciones se multiplican una vez en el centro de la ciudad, casi cualquier dirección te llevará a algún lugar marcado en la vida de los cuatro –mal llamados- escarabajos. The Beatles’ Liverpool- The complete guide es una guía escrita a principios de los 90 que se ha ido actualizando en ediciones posteriores. En aquella época los Beatles llevaban más de 20 años separados y John 10 años muerto. Pero eso no es un impedimento para que el sector turístico siga sacando partido del éxito de los Fab Four para atraer visitantes a la ciudad.

En la citada guía proponen empezar la visita por un museo: The Beatles Story. Está situado a orillas del río Mersey, en el muelle conocido como Albert Dock. Esta es una de las zonas más famosas de la ciudad, tranquila pero con mucha vida a la vez. Sus edificios de ladrillos rojos se te quedarán grabados como una parte esencial de Liverpool. El museo recopila la vida de los cuatro Beatles al completo, desde su nacimiento hasta la actualidad. Con gran exactitud y un despliegue de medios espectacular y muy original, The Beatles Story satisface al fan ducho en el tema y también a aquellos curiosos que solo buscan conocer un poco de qué va la cosa. Además, como cabe esperar, el museo cuenta con una tienda oficial muy completa, llena de recuerdos donde perderse durante horas.

Desde Albert Dock hay un breve paseo hasta la ya nombrada Mathew Street, donde encontramos varias tiendas de recuerdos. En una de ellas, llamada sorprendentemente The Beatles Shop, los productos parecen llevar milenios cogiendo polvo. Hay dos eslóganes que se repiten, con orgullo, en muchos de los objetos a la venta: Liverpool, the birthplace of the Beatles y Four lads who shook the world. De camino a The Cavern, en esa misma calle, está el Lennon’s bar -nunca se te habría ocurrido este nombre- y The Grapes, un pub donde los Beatles solían beber algo después de sus conciertos.

Frente a The Cavern Club está ¡the Cavern Pub! ¿Querías Cavern? Pues toma ración doble. Desde luego, si has venido a buscar nostalgia, la vas a tener. El pub no estaba aquí cuando tocaban los Fab Four, pero tiene vitrinas enteras llenas de guitarras firmadas por grandes de la música como Eric Clapton o David Gilmour, más merchandising a la venta y un busto de John Lennon, que nunca está de más y en esta ciudad parece que es de obligada presencia. Ya al final de la calle Mathew, esquina con North John Street, está la Hard Day’sNight Shop, moderna, luminosa y con más objetos a la venta que espacio para albergarlos. Es imposible fijar la vista en una sola estantería.

It’s been a hard day’s night and I’ve been working like a dog

It’s been a hard day’s night, I should be sleeping like a log

 

The Beatles’ Childhood Homes

Llegados a este punto quizá no te parezca suficiente haber visto la ropa de los Beatles, sus guitarras, reconstrucciones de sus vidas y fotos familiares ¿Quieres acercarte aún más a la intimidad de los Beatles? Bien. Para eso el National Trust adquirió las casas de juventud de Paul McCartney y John Lennon y tiene la exclusividad de los tours guiados por su interior. 32 euros por persona. ¿Qué pensará sir Paul McCartney –O Macca, como lo llaman cariñosamente en su ciudad natal- de que cada día dos grupos de quince turistas visiten la casa donde pasó la infancia? ¿Que miles de desconocidos escudriñen la que fue su habitación o toquen el marco de las puertas con la ilusión de que se les pegue algo? El recorrido empieza en el hotel Jurys Inn desde donde sale el autobús del National Trust con un hilo musical fácil de adivinar. La primera parada es el número 251 de la avenida Menlove en el barrio de Woolton, una casa más conocida como Mendips. Aquí vivió John Lennon entre 1945 y 1963 con sus tíos Ben y Mimi. Los aires de héroe de la clase obrera que le gustaba darse a John no están justificados a juzgar por sus orígenes ya que Woolton es un barrio residencial de cierto nivel y por lo tanto, de los cuatro Beatles fue el que pasó una infancia más acomodada. Tras una breve charla en el jardín delantero, la guía y los visitantes accedemos al interior de la vivienda por la cocina y visitamos todas las estancias. Aunque está prohibido hacer fotografías en este tour, hay postales a la venta por una libra. Párate a pensar: estás pagando 1,40€ por tener la fotografía de una cocina inglesa de los años 50. Me gustaría ver a Macca pagando por una foto de mi microondas.

Otra vez de vuelta al autobús. La siguiente parada es el número 20 de Forthlin Road: la casa de la infancia de Paul McCartney, donde se repite el mismo ritual de silencios, miradas examinadoras, cuchicheos e imaginaciones que echan a volar en cada estancia. En un momento determinado la guía dice “en ese sillón de la esquina Paul y John compusieron She loves you”. Una foto en la pared muestra a los adolescentes John y Paul tocando la guitarra sentados en él. Pisar una habitación en la que fueron compuestas canciones emblemáticas produce una sensación difícil de explicar. Las zapatillas que llevé aquel día nunca deberían ser lavadas.

Una de las cosas que ayuda a reconocer la casa de John es la redonda placa azul que luce su fachada. En Inglaterra esas placas se instalan en los hogares de personas reconocidas siempre y cuando la personalidad en cuestión lleve más de veinte años muerta (que es el caso de Lennon) o haya cumplido ya los cien años. Y este será el caso de McCartney visto el rejuvenecimiento y la aparente inmortalidad de la que parece disfrutar.

Una vez acabado el recorrido, el autobús nos deja cerca de Albert Dock, donde espera aparcado otro autobús. Este lleva escrito, en grandes letras psicodélicas Magical Mystery Tour, ya que es una copia del que aparece en la película y en el disco titulados del mismo modo.

The magical mystery tour is coming to take you away, coming to take you away.

The magical mystery tour is dying to take you away.

Una gran idea: comprar un par de autobuses, decorarlos como el de la película y ¡hala, a dar vueltas por la ciudad a los pobres frikis trasnochados que llegan de todas partes del mundo! El tour, por muy mágico que sea, no es gratis: 16,95 libras (23,51€). Un guía -en mi caso fue un hombre simpático, con un marcado acento de Liverpool- explica la historia de los Beatles mientras el autobús va recorriendo las calles. Una de las paradas obligatorias es Penny Lane, calle mundialmente famosa por la canción que lleva su nombre por título. Los Beatles hablaban de un barbero, de una rotonda llena de vida y tráfico. Ya no queda nada más que el recuerdo y un par de establecimientos nuevos, entre ellos un hotel que también ha aprovechado la fama de sus cuatro conciudadanos para hacer negocio.

Otra de las paradas obligatorias es Strawberry Fields un antiguo orfanato del Ejército de Salvación que John Lennon visitaba de pequeño y que acabaría inspirándole una canción –que compuso en Almería– y cuyo título no es necesario recordar. En ella, John dice que es más fácil vivir con los ojos cerrados y nos habla de un lugar donde nada es real. Un poco lo que le sucede a Liverpool, que en parte vive del pasado, de épocas que ya no son reales. Las casas de Paul y John, que ya hemos visitado antes, también es otro de los puntos clave del tour, aunque solo pueden visitarse por fuera, como las de George y Ringo. El tour finaliza en The Cavern.

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Strawberry Fields

Si llegados a este punto no has desfallecido y no has preferido pasarte a los Stones, aún puedes seguir explorando, guía en mano, porque repartidos por el resto de la ciudad están las escuelas donde estudiaron los Beatles, los hospitales donde nacieron, las iglesias donde daban sus primeros conciertos, las peluquerías donde se cortaban el pelo, los bares que frecuentaban y una estatua homenaje a la canción Eleanor Rigby y la iglesia donde se conocieron Paul y John, entre otros.

Eleanor Rigby, picks up the rice in the church where a wedding has been

Lives in a dream, waits at the window wearing the face that she keeps in a jar by the door

Who is it for?

Es posible que tras el primer día en Liverpool, después de tantos estímulos y empacho Beatle sueñes con estanterías llenas de pequeños Georges y Ringos que te sonríen desde camisetas, mochilas, paraguas y fundas de almohada -efectivamente también las hay. Siempre y cuando no duermas en el Hard Days Night Hotel. Porque en ese caso estarás pensando cómo vas a pagar la factura de la habitación. Es el postureo hecho hotel. Por alrededor de 200 libras la noche (unos 278 euros) puedes dormir en una habitación de hotel absolutamente normal (y que podría estar perfectamente en Albacete) con fotos de los Beatles de tamaño folio en las paredes -mi habitación está mucho más obsesivamente decorada y duermo gratis cada noche-. Las suites tienen un precio más elevado, que puede llegar a sobrepasar los 500 euros por noche. La Suite Lennon tiene un piano blanco como el que aparece en el videoclip de Imagine. ¡Por ese precio deberían resucitar al propio John para que te tocara nanas toda la noche!

Liverpool_ZeroGrados (13)Liverpool y todo el turismo fan que ha ido desarrollando con los años han generado también mucha frivolidad. Es un clásico: la eterna repetición de algo conlleva desgaste, banalización, la pérdida de esa esencia que buscamos los que viajamos allí motivados por nuestra afición. Los Beatles son ya una marca que sirve para dar dinero a la ciudad en forma de memorabilia, conciertos homenaje, museos. Llámalo frivolidad, llámalo postureo. “No me sé una sola canción de los Beatles, pero me voy a comprar unas gafas redondas para hacerme un selfie y subirlo a Instagram”.

La fórmula es fácil: cualquier cosa que sea susceptible de ser comprada y utilizada puede venderse con una pegatina de las sonrientes caras de los cuatro Beatles. Menaje del hogar, libros, ropa, mochilas, bolígrafos. Ya poco importan que dos de los cuatro Beatles estén en el cielo (con Lucy y sus diamantes), y que el resto sean dos arrugados señores, sombra de lo que antaño fueron. Lo importante es que hubo una época en la que esos jovencitos cambiaron el mundo y que desde entonces todo lo que necesitamos es amor… y comprar recuerdos con sus caras.

El dulce Paul, el irónico y mordaz John, el simpático y tierno Ringo y el introspectivo George siguen viviendo en Liverpool, forman parte de la ciudad tanto como el río Mersey o las catedrales. Los Beatles son los hijos predilectos de Liverpool, aunque ¿qué grupo que sigue proporcionando tantos ingresos a la ciudad, 40 años después de separarse, no iba a ser querido por sus conciudadanos?

You’ll never walk alone

Liverpool_ZeroGrados (8)El fútbol es otro de los grandes atractivos turísticos de Liverpool. La ciudad cuenta con dos equipos locales: el Everton y el Liverpool Football Club. El azul y el rojo, eternos rivales. Desde 1894 cada partido que juegan el uno contra el otro se conoce como el Derby del Merseyside, y de los 218 habidos hasta el momento, el LFC ha ganado 88 y empatado 64. Por si no fuera poco tener una hija beatlemaníaca, mis padres completaron el pack con un hijo red, que es como son conocidos los aficionados del Liverpool FC. Así que, después de un día beatlemaníaco, rompamos la monotonía visitando Anfield, el campo del equipo.

Liverpool_ZeroGrados (9)Está en las afueras de la ciudad, pero siempre lleno de visitantes curiosos que acuden a alguno de los múltiples tours que se ofertan. Una estatua de Bill Shankly, uno de los entrenadores del equipo más queridos, da la bienvenida a todos los que cruzan las verjas de Anfield. A sus pies, un lema: “el hombre que hizo feliz a la gente”. Un poco soso pero ¿qué queríais? Les pagan por meter goles, no por escribir poesía.

El Liverpool FC es el equipo inglés que más veces ha obtenido el título de Campeón de Europa. Jugadores españoles como Fernando Torres, Pepe Reina o Xabi Alonso han formado parte de la plantilla del equipo. Con el tour guiado vemos la sala de prensa, el vestuario y, cómo no, el campo. Casi todos los visitantes se toman una foto en la famosa placa que reza This is Anfield y que todos los jugadores tocan antes de salir al campo. Mientras el guía sigue su explicación en las gradas del estadio, suena de fondo el himno del equipo: You’ll never walk alone, una canción tan famosa que ha llegado a ser interpretada por artistas como Elvis Presley, Frank Sinatra o Barbra Streisand (curiosamente por los Beatles no). El himno anima tanto el ambiente que parece que de un momento a otro va a aparecer Steven Gerrard (capitán del equipo y un personaje muy querido en la ciudad) luciendo el número ocho de su camiseta.

El guía es tan simpático que hasta nos anima a llevarnos puñados de hierba recién cortada. El problema no es llevársela, sino explicarle al policía del aeropuerto que no vas a fumártela. Después el tour nos lleva al museo donde se cuentan las glorias y éxitos del equipo y a una tienda oficial donde volvemos a la ya conocida orgía de merchandising. Cuando ya has salido de allí y se pasa el efecto emocionante de You’ll never walk alone te das cuenta de que te acabas de gastar veinte libras en unos mocasines de andar por casa.

El ocho y la Rickenbacker

Con más de 800 años de historia, Liverpool tiene mucho que ofrecer, más allá del 8 de la camiseta de Gerrard y la guitarra Rickenbacker de Lennon. Muchos turistas que viajan a la ciudad por negocios o por alguna de las nombradas aficiones acaban descubriendo una bonita, tranquila e interesante ciudad inglesa. Liverpool pertenece al condado del Merseyside en el noroeste de Inglaterra, cuya expansión económica y social en el siglo XVIII se debió a que era una ciudad portuaria y se realizaba comercio marítimo (e incluso tráfico de esclavos). En la actualidad, el puerto de Liverpool es el segundo más grande de Reino Unido, después del de Londres.

Un punto importante a favor de la ciudad es que hay mejor comida -y más asequible- que en otras ciudades inglesas como Londres. Asimismo, Liverpool tiene restaurantes especializados en comidas de todas partes del mundo, desde China hasta Italia pasando por México y Estados Unidos. Liverpool es una ciudad juvenil. El centro de la ciudad, especialmente calles como Whitechapel o Paradise, están llenas de tiendas de marcas conocidas y ropa de moda. Además, cerca está Liverpool One, el centro comercial al aire libre más grande del Reino Unido y que también merece una visita. Otras opciones que vale la pena considerar son los numerosos museos que alberga la ciudad (museo marítimo, museo internacional de la esclavitud o el Walker Art Museum entre otros), pasear por los muelles de Pier Head o conocer el barrio chino más antiguo de Europa. Como curiosidad, Hope Street es la única calle del mundo que alberga dos catedrales (una anglicana y otra católica). La Iglesia de San Lucas fue bombardeada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y, aunque solo se conserva la fachada, todavía se mantiene en pie.

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En 2008, Liverpool fue Capital Europea de la Cultura, razón por la que el ex Beatle Ringo Starr compuso la canción Liverpool 8. Fue ese mismo año cuando se inauguró el estadio Echo Arena donde tinen lugar todo tipo de eventos culturales como conciertos o convenciones. Hablando de convenciones, si no estás interesado en los Beatles no viajes a Liverpool la última semana de agosto que es cuando se celebra la Beatle Week y la emoción y locura beatlemaníaca se vuelven aún más palpitantes. Aunque parezca increíble, hay eventos musicales que nada tienen que ver con los Beatles, como son el Liverpool International Music Festival o el Sound City. Para tener otras perspectivas de Liverpool, muy cerca de Albert Dock -el encantador muelle de rojos ladrillos- hay una noria de 80 metros desde la cual hay unas vistas preciosas de la ciudad. Y también es posible realizar un recorrido de alrededor de una hora por el Mersey en ferry.

Los liverpulianos son conocidos en Inglaterra por su característico sentido del humor y su dialecto llamado scouse -razón por la que también se les llama scousers-. Los scousers tienen un acento muy marcado, que si bien suena cantarín, dificulta un poco la comprensión para el turista acostumbrado a los típicos listenings de las clases de inglés del instituto. Los Beatles, en especial John Lennon y George Harrison, solían hablar con un acento scouse muy marcado, a veces un poco impostado, sobre todo al principio de sus carreras.

 There are places I’ll remember all my life, though some have changed

Some forever, not for better. Some have gone and some remain

All these places have their moments

Probablemente los Beatles sean ya más un negocio que un recuerdo, seguramente se pueden equiparar a las pequeñas estatuas de la Torre Eiffel o a los llaveros del Coliseo romano. Se fabrican a toneladas y dejan de ser únicos. Pero aun así, aun a sabiendas de cómo los Beatles son usados como un producto más, miles de beatlemaníacos seguiremos visitando un Liverpool que aún conserva cierta magia porque es donde empezó todo. Quizá seamos unos nostálgicos trasnochados, frikis soñadores, pero estamos enamorados de un recuerdo, de una década que por muchos años que pasen, nunca acabará. Como tampoco nunca acabaré de contar la historia cómo un trozo de madera de la valla de la casa de John Lennon luce ahora en uno de mis estantes. Eso queda entre John y yo.

Liverpool I left you, said goodbye to Admiral Grove
I always followed my heart, so I took it on the road
Destiny was calling, I just couldn’t stick around
Liverpool I left you but I never let you down
Ringo Starr- Liverpool 8

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