Es Igual: It’s the shame

Berta Jiménez Luesma//

Ayer y hoy las tiendas de ropa de Desigual ofrecían un descuento en todos sus artículos. Sin embargo, esta iniciativa puede verse eclipsada por los valores que transmite la marca y que en más de una ocasión han creado controversia y, a un mismo tiempo, un crecimiento de su popularidad.

Campaña Its noth the same Zero Grados

De pronto nace una tienda con la que te sientes identificada. Tiene ropa actual, pero con una pincelada original y un corte y estilo que rompen con lo establecido por el monopolio Inditex. Los cientos de colores vivos que abrazan tu cuerpo te hacen sentir realmente especial. Los precios son algo más elevados que los habituales, pero te lo puedes permitir. En la tienda se respira una atmósfera alternativa, tal vez gracias a la decoración: desordenadas manchas de pintura por todas partes, miles de botellas de cristal que cuelgan del techo, numerosas luces de colores, todo materiales reciclados…El establecimiento toma una compleja personalidad. Desde luego el eslogan se ajusta fielmente a la realidad: Desigual It’s not the same.

La marca se populariza cada vez más y más pero sigues sintiéndote única, porque aunque tu ropa la lleven otras 10.000 personas, la del resto es más vulgar, la llevan 15.000. Vas paseando por el centro, con un bolso muy grande colgado de la muñeca, y sujetas un café de Starbucks en la otra mano. Todo es perfecto. Respiras hondo y ves cómo se hinchan las flores de colores en tu pecho. ¡La vida es chula! Piensas.

Decides tomar asiento en un restaurante y mientras esperas a que te sirvan el “brunch” tomas el periódico y pasas las páginas aleatoriamente. Y de pronto, tu mirada, como dirigida por algún demonio cuyo único objetivo fuese liquidar tu bienestar, se detiene en el titular de una columna de opinión que habla sobre tu templo: Es Igual: It’s the shame. Por el alto conocimiento en inglés que has adquirido al ver cientos de series de americanos universitarios, sabes que significa “es una vergüenza”. Tu mundo se derrumba ¿Qué razón puede existir en esta Tierra para tener algo en contra de tu tienda? Al parecer Desigual ha lanzado una nueva campaña publicitaria muy controvertida:

“Tres anuncios. Tres mujeres. Tres historias. En lo que se presenta como “tres formas de liberación de la mujer” encontramos  realmente tres mensajes atroces en los que se ensalzan valores como “El hecho de que quiera mantener relaciones sexuales con mi jefe es pura casualidad”, “mi lesbianismo no es un problema porque, tranquilo papá, que mi novia sabe de fútbol” y “la crisis es un rollo, dejo mi trabajo y me voy a Tailandia de fiesta y desenfreno”. Tres valores: frivolidad, machismo y estereotipo. Quizás los publicistas de Desigual pretendían hacer una campaña de “contrapublicidad” a la altura de Benetton, pero desde luego se han quedado por debajo del anuncio de Loewe (que ya es decir). “Mientras la simpleza reine, nuestra sociedad estará perdida”.

Paras de leer. Apenas te salen las palabras. Con un párrafo ha sido suficiente… Recoges tu bolso de mala gana y te diriges, cabizbaja, rumbo perdido. Estás verdaderamente indignada. De pronto te detienes ante el escaparate de Desigual; con rabia te giras hacia él y llena de ira clamas “¡Nunca más compraré un periódico, estos columnistas no entienden de transgresión!”.

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