Manuel Vilas: “La literatura no va a ser nunca un best-seller”

Sandra Lario//

Manuel Vilas ha vuelto a España tras su estancia en EEUU y Zaragoza tenía que recibirle con los brazos y los libros abiertos. La librería Antígona se encargó de ello el sábado 28 con una lectura colectiva de los poemas de su última obra poética, ganadora del XVII Premio de Poesía Generación del 27.

Pasa de la una del mediodía del último sábado de marzo y un grupo de unas treinta personas se reúnen en la Librería Antígona. En mitad del grupo, Manuel Vilas se ríe con aquellos que comentan con asombro sus últimos poemas. Viste oscuro, lleva una cazadora desgastada de cuero marrón, pasa desapercibido entre la gente. Pero eso es porque nadie de los allí presentes acerca una oreja a su pecho, que late poesía cruda, sentimientos sin cocinar, España sin filtros.

Foto: Sandra Lario

Foto: Sandra Lario

El grupo pasa al fondo de este refugio literario en la zona universitaria de Zaragoza. Es como un bosque de papel. Los libros son las hojas de una gran enredadera que cubre las paredes, las estanterías, las mesas, el aire. Todos se miran expectantes, algunos acaban de comprar el libro, otros ya tienen marcados sus poemas favoritos y más tarde se les escuchará susurrar el verso final antes de que haya sido leído en voz alta. De pronto irrumpe en el lugar José Luis Esteban, se hace el silencio y quedan latentes talento escénico y su debilidad por incluir a la poesía en lo que hace.

Ten en cuenta que somos tipos que nunca hemos tenido nada.

Que no somos nadie, y nunca seremos nadie, y eso nos gusta.

Somos soldados del siglo XXI, en una región infértil de la Tierra

José Luis Esteban recitando un poema de Manuel Vilas (Foto: Sandra Lario)

José Luis Esteban recitando un poema de Manuel Vilas (Foto: Sandra Lario)

 

Vilas escucha atentamente desde el fondo mientras “el gran J.”, como el lo llama, recita IV Reich. “Madre mía, ¡lo que he escrito!” piensa el poeta. “Cuando un poeta o un escritor oye sus textos en otras voces le ocurre eso, le invade cierta perplejidad”, confiesa.

 Julia -la mitad del alma de Antígona- comienza a citar a César Casal para presentar al poeta aragonés. Continúa con Sergio del Molino: “Vilas es como Men In Black. Vilas es mucho más que Men In Black y mucho más que el hombre de negro, Vilas es capaz de casarse en el Vaticano por lo civil, de fumar puros en casa de Mercedes Milá. Vilas corre los San Fermines en dirección contraria. Vilas paga los taxis con billetes de 500. Vilas ganó una carrera de Fórmula 1 con su Audi. Vilas es la hostia y un pedazo de poeta”. Vilas es todo esto y mucho más; es, como le denomina Jesús Jiménez“el Burt Lancaster de Barbastro”.

 Después se da paso a una lectura colectiva de los poemas de El Hundimiento en la voz de, según su autor, “los mejores poetas de Aragón”. Son Alberto Acerete, Miguel Ángel Ortiz Albero, Miguel Serrano Larraz, Jesús Jiménez, Nacho Tajahuerce, Ingrid Magrinyà e Irene Vallejo. Y Ángel Gracía, que no pudo asistir. La lectura la cierra el propio Vilas. “Me parece importante que en esta ciudad se esté viviendo el auge de la poesía y que se noten el trabajo y la fertilidad de este género en Aragón”, afirma Vilas tras oírles recitar.

Miguel Ángel Ortiz Albero recitando Red Red Wine

Irene Vallejo leyendo La libertad. (Foto: Sandra Lario)

Irene Vallejo leyendo La libertad. (Foto: Sandra Lario)

 ¿Quién se hunde en este libro?

Es un hundimiento personal de la voz que habla en el libro, que se acompaña de un hundimiento social. Es decir, hay una implicación individual y colectiva, hay varios hundimientos: el del yo y el de la sociedad española.

En tu visión sobre España se observa una dualidad entre el amor y el dolor…

España es un país maravilloso pero tiene un problema político gravísimo que es la falta de moralidad de la vida pública y de la política. De ahí esa dualidad.

 

Manuel Vilas 3 leyendo El HundimientoEl Hundimiento es un grito en silencio. Es Manuel Vilas sirviéndose una copa en un vaso ancho con tres hielos y mucha calma para sentarse a contemplar el naufragio, el hundimiento. El suyo, el tuyo, el de su vecino, el de un alto cargo del gobierno, el de un ciudadano corriente, el de un país entero, el de la humanidad al completo. Es hacer de la muerte un fenómeno tan cotidiano y presente en nuestras vidas como el hecho de bajar a por el pan, pero a la vez tan trascendente como la propia vida que se lleva. “La muerte forma parte de los seres humanos. Por eso intento poder hablarla, decirla, explicar qué es y tratar de iluminarla desde la literatura. Es una realidad humana que tiene que estar poetizada”.

En cierto modo, al leer el poemario vino a mi cabeza Milan Kundera, La insoportable levedad del ser y su extraña y cierta dualidad entre lo leve del paso de un ser humano por la vida y la contundencia de los sentimientos que conlleva el hecho de ser un humano que está de paso por la vida. Sentimientos que pesan en Vilas como un bloque de cemento atado a sus pies al ser arrojado en mitad de este mar de la vida. El hundimiento es eso, un microscopio literario sobre ese bloque de cemento.

La gente se acaba.

Un hombre se acaba.

Tal vez sea el mayor espectáculo del Universo:

Un hombre que se hunde, porque la destrucción

de la vida inteligente contiende la solución final

de nuestros baratos enigmas.

 

(Fragmento de Bajo el volcán)

 

 “Es un libro sobre el dolor y la muerte, pero no por ello renuncio en ningún momento a ciertas armas literarias que tienen que ver con el humor. Yo me planteo siempre mi literatura como un extremado ejercicio de libertad. Me parece que, ya que no podemos ser libres en muchos otros ámbitos, en el ámbito de la literatura, que es gratis, en definitiva, y que uno no tiene más que la pantalla del ordenador y las hojas en blanco pues puede hacer lo que le dé la gana”, explica el poeta aragonés.

Manuel Vilas firma El Hundimiento

Manuel Vilas en la firma de libros posterior a la lectura colectiva de El Hundimiento. (Foto: Sandra Lario)

 ¿Qué supone para ti este reconocimiento de tu última obra?

La poesía tiene dificultades para llegar a los lectores porque es un género que está tildado de minoritario. Entonces la idea de los premios supone una mayor difusión para los libros de poesía, y eso es algo que se agradece. Yo creo que mucha gente que en principio no son lectores de poesía, si leyeran este libro se darían cuenta de que la poesía se puede leer perfectamente, que no entraña ninguna dificultad y que es algo tan normal y tan fácil como puede ser una novela.

¿Los poetas actuales estáis acercando la poesía a lo cotidiano?

Yo creo que hay poetas que están metidos en un mundo cerrado, hermético, y que eso hace mucho daño a la poesía porque ahuyenta y espanta a los lectores, y hay otros poetas cuyo mundo es mucho más abierto. Es malo alejar la poesía de la gente. Evidentemente la poesía no puede ser un best seller, ni tampoco la literatura va a ser nunca un best seller. Pero de no ser un best seller a no tener ningún lector hay una gran distancia.

El encuentro se cierra con vino y la firma de los libros del público. “Para Sandra, para que aprenda a bucear. Con un beso, Manuel Vilas”.

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