El libro que salvó de un Naufragio

Texto: Estrella Setuáin_Fotos: Jacobo Yáshyn//

Naufragio en la 338 es la obra con la que se estrena Loreto Sesma, una zaragozana que ha alcanzado el éxito gracias a Youtube. Sus poemas se han popularizado en la red desde que en marzo del 2013 decidiese compartir sus sentimientos con los demás.

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Loreto es inestable, insegura; un ciclón. Es perfeccionista y rencorosa y le puede su fuerte temperamento: un carácter autodestructivo que le lleva a romper en pedazos lo que verdaderamente le importa. Siempre es ella la que dispara antes de recibir la bala. No para de pensar en cuándo terminarán las cosas, incluso aunque le hagan feliz. Es una botella de champán recién descorchada y una metralleta también. Es negativa aunque tiene una fuerza sobrenatural, casi como para intentar sacar a su familia adelante cuando lo estaba pasando mal. Es una montaña rusa y a la vez un témpano de hielo. Es una voz pausada, expresiva, sensual. Transmite rabia y también felicidad. Está satisfecha. Es como un poema: corto pero intenso. O como una canción de esas que siempre pudo escribir y nunca cantar, porque el don solo lo tenía para los versos.

No se puede conocer a alguien por lo que escribe o canta, dice. Y es verdad. Aunque algo deja ver tras la coraza que se impone, en sus composiciones es casi imposible conocer a la verdadera Loreto. Con 18 años se ha convertido en una revolución, o en un huracán –como diría ella—y todo gracias a Youtube.

Arranca el autobús y Loreto comienza a crear. Después de tomar unas cervezas por el centro de su ciudad, Zaragoza, cruza la plaza del Pilar para volver a su casa en uno de los barrios rurales de la capital aragonesa. Un instante de paz. Loreto comienza a escribir, porque este es el único lugar donde se concentra para ello. “Nunca lo hago en casa, es una manía que tengo”. Lo que nadie imaginaría, vaya.

 Es probable que esté escribiendo sobre una situación que ha visto en una cafetería, sobre un amor o sobre su madre. Uno de los poemas que incluye en su recopilatorio (Instrucciones para empezar el calendario) narra una situación que “le explotó” dentro. Porque así es como le viene la inspiración. La rabia de ver a un hombre de unos 40 años ligando con una camarera, contándole que no se podía tomar una caña más porque tenía que ir a buscar a su hija al colegio, le dio aliento para escribir el poema.

 Algunos de sus poemas están recogidos en Naufragio en la 338, su primer libro. Pero el proyecto no surge de la nada. Su éxito en Youtube es el culpable de que Naufragio,  como ella le llama cariñosamente para acortar, esté en la calle. Desde hace unos años sube a la red sus poemas en forma de vídeo. Ya cuentan con casi 5 millones de reproducciones y a ellos están suscritas más de 42.000 personas. Aunque a Loreto no le importan las cifras, más bien las detesta.

Se cierra la puerta.

abandonas tu vida,

dejas atrás los únicos cimientos que has conocido

y empiezas a andar

(…)

Porque este es el epitafio,

la historia de mi naufragio

en la 338.

Lo de 338 no es casualidad. Es el número de la habitación de su residencia en Pamplona. Loreto estudia Periodismo y Publicidad allí, y el cambio que supuso para ella dejar su Zaragoza para empezar una nueva vida está reflejado en el libro. “He escrito, llorado y vomitado un libro que se llama Naufragio”, dice su biografía de Youtube.

 -¿Por qué “naufragio”?

 -Es una metáfora. Me sentí así al tener que separarme de mi familia, fue como romper el vínculo. Era como tomar las riendas, me sentía a la deriva y tenía que sobrevivir. Soy muy inestable e insegura en todos los campos de mi vida; y eso es un naufragio para mí.

Además de su familia, su principal inspiración para escribir es el amor. Víctima en sus poemas, confiesa que siempre es ella la que dispara la bala. “No tiene que ver como lo cuento a como sucede. Mi madre me dice que soy una viuda negra”, cuenta.

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Qué triste es todo desde que no estás.

Desde que me echas de tu vida

Y me miras como la culpable de este desastre.

Desde que no veo tu sonrisa,

me he dado cuenta de que

las sonrisas,

son

risas

que se pronuncian en silencio.

Pero no solo los infortunios del amor son los temas que llenan Naufragio en la 338. Uno de los poemas que más repercusión tuvo en Youtube y que también está recogido en la recopilación es Huesos. Entre sus versos narra las sensaciones que siente una joven con anorexia. La satisfacción llega al conocer que ha podido ayudar, a través de sus letras, a chicas con este problema y a sus padres. “Es mucha responsabilidad, pero a la vez es algo increíble. Yo solo quiero decirles en Huesos que no tengan miedo, que lo cuenten y que alguien les podrá ayudar”, explica.

Porque Naufragio ha sido su salvavidas y el de muchas personas que se sienten identificadas con su poesía. Poesía que surge de tímidas lecturas a Bécquer y Benedetti; también Neruda. Donde realmente encontró cómo quería ser líricamente fue con Escandar Algeet. Palabras, ritmos y sensibilidad que coinciden, y que Loreto repite sin cesar: cenizas, huracán, incendio, lágrimas, salvavidas, balas. Sonrisas.

Desde pequeña

La pasión por la poesía le viene de lejos. Desde muy pequeña llegaba a casa recitando poemas y canciones de Bécquer. Con el tiempo, su madre le contó que su abuela, a la que no conoció, también recitaba versos del autor.

_MG_6279-1Loreto componía canciones y las cantaba para “sorpresa” de sus padres, que le decían: “¿Loreto, qué haces?”, porque ella misma reconoce que lo suyo no es cantar; y que cuando se dio cuenta dejó de hacerlo. Las canciones que estaba componiendo siempre habían sido poemas, porque tenían una sonoridad especial.

No ha pasado tanto tiempo desde eso. Tan solo tiene 18 años y escribe como si la vida la hubiese hecho ella. O eso quiere demostrar. Porque en el fondo, aunque insista en que con su edad “no todo es fantasía”, sí que se intuye que es parte de la imagen que se ha creado durante estos años debido a su situación familiar. “Se puede vivir a piel o con coraza”; es su lema y reconoce que ella vive con coraza, que pocas veces se la quita porque es muy desconfiada.

 -Hay muchas de las experiencias que cuentas en tus poemas que es imposible que hayas vivido con tu edad, ¿no?

-La edad no tiene nada que ver. Es una cuestión de madurez, depende de lo que hayas vivido. Puede que con 18 años tengas más cicatrices o más historias que contar que con 60.

Y empieza a contar algunas. No tiene reparo en hablar de su familia, incluso de cuestiones íntimas; tampoco le importa dialogar sobre religión abiertamente, aunque se extiende mucho más al ser preguntada por sus poemas. Sobre todo se centra en su familia. “Son mis héroes”, dice, pero también han sido una de sus debilidades, la que le ha hecho crecer a pasos agigantados. Naufragio en la 338 se lo dedica a su madre, por ejemplo: “A ti, por darme siempre la mano cuando solo veía puñales”.

 -Tu familia está muy presente en tus poemas.

-Hemos pasado situaciones muy complicadas y eso se queda reflejado. Mi madre es una mujer muy fuerte, siempre tenía una sonrisa delante de mi y de mi hermano aunque las cosas no fuesen bien. Mi hermano ejerció de padre durante muchos años. El vínculo que tengo con ellos es muy fuerte.

_MG_6289-5 La figura materna ha sido su guía y no deja de repetirlo. Loreto nació en el seno de una familia acomodada, lo reconoce, pero insiste en que ir de compras por Serrano cuando iban a Madrid, por ejemplo, no comulgaba con su forma de ser. De hecho, a raíz de la quiebra del negocio familiar, su familia se unió todavía más y ella hizo lo imposible por contribuir.

 -¿Qué pasó?

-Fue un negocio desmoronado. Me presenté a concursos para llevar dinero a casa también, como uno en el que hablo del cáncer que pasó mi padre. Naufragio también les ayuda ahora.

Su educación también le ha influido en sus poemas. Estudió en un colegio del Opus pero se muestra crítica con algunas de las prácticas que ha conocido.

 -¿Eres religiosa?

-Son muy religiosos en mi familia. De hecho mi madre ahora mismo, mientras estamos aquí, está en misa. Pero tanto en mi familia como en el colegio me han dado la opción. No me gusta creer por creer. Quiero creer en algo y no puedo. Mi madre me dice que alguien tiene que tirar de ella, después de todo lo que ha vivido. Y lo llama Dios. A mi me mueve la ilusión, las metas que he conseguido.

-¿Entonces crees en ti?

-No. No es lo importante. Antes creo en mi madre que en mí.

Probablemente lo racional y perfeccionista que se muestra es lo que le incapacita para creer en algo más allá. Aunque sus versos no responden a una media matemática, ni están hechos con regla. “Para mi la poesía no es perfección formal; es compartir, que aflore lo que llevas dentro”.

 -¿Y lo que llevas dentro siempre es tristeza?

-Contesto con un verso de Irene X: No conozco a nadie que esté triste y no escriba. Cuando estás triste te explota, necesitas soltar todo, te quitas la piel y con ella todo el peso. Sale solo. No puedo ponerme cuando estoy muy bien y escribir: “Hola, soy feliz”.

Se desnuda en los versos. Vuela alto, pero pone los pies en el suelo. No soporta que le pregunten por las visitas a sus poemas, ni por las ventas de su libro. “Quiero pensar que con mi poesía estoy ayudando a la gente; y ya”.

 -Pero forma parte de todo lo que has conseguido, ¿no?

-Contar con cifras esto es… Quitarle la magia. A mi me gusta contestar a los correos de mis lectores, por ejemplo. Muchas veces me dicen “sé que nunca leerás este mensaje” y me da rabia, porque no quiero que piensen que soy como un mundo aparte.

-Llegará un momento en que será casi imposible que lo hagas.

-Yo creo que todo esto se acabará. Es como un grupo de música, la gente empezará a apartarte. En cualquier caso, es una experiencia que me está ayudando a crecer: yo les ayudo y el proyecto me ayuda. Es como una cadena de sonrisas.

Todavía no sabe si sacará otro libro, pero sabe que si lo hace será muy diferente a Naufragio. “A veces lo miro y digo: qué pastelada has escrito Loreto. Pero lo dejo así, porque es como lo he sentido en ese momento”.

 Sentimientos que gracias a internet la han salvado del naufragio.

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