Alfonso Zapater: el periodista que siempre estuvo allí

P. Delgado//

Torero, poeta, escritor pero, sobre todo, periodista comprometido.  Alfonso Zapater recorrió Aragón dedicado a contar la historia de sus gentes e hizo frente a esa censura – primero desde Amanecer y Pueblo y después desde Heraldo de Aragón– que tan difícil hacía ser periodista.

A. Zapater en su juventud

A. Zapater en su juventud

En 2007 dejó de aparecer en Heraldo de Aragón la firma de Alfonso Zapater, un veterano periodista aragonés que desde 1966 escribió algunas de las páginas más importantes de la historia del periodismo en Aragón. Sin embargo, algunos compañeros de profesión y, sobre todo, las nuevas generaciones de periodistas que se forman en esta Comunidad desconocen el valor de su periodismo comprometido en un tiempo en el que comunicar, informar y ejercer la profesión libremente y con independencia constituía una ardua tarea sometida a los constantes embates de la censura del régimen franquista. A finales de los 60, formaban la redacción de Heraldo de Aragón nombres como Andrés Ruiz Castillo, José María Doñate, J. J. Benítez, José H. Polo, Mariano Banzo, Juan Domínguez Lasierra, Ricardo Gil, Joaquín Aranda, Pascual Martín Triep, Carlos González o Alfonso Zapater, entre otros.

Eran poco más de 20 personas, entre redactores y jefes. En el diario dirigido en aquel entonces por Antonio Bruned destacó desde su incorporación Zapater, un periodista y escritor turolense para quien, en palabras de sus compañero Juan Domínguez Lasierra: “El periodismo era una segunda naturaleza”. Llegó a Heraldo de Aragón procedente de la prensa del movimiento, tras trabajar varios años en los diarios Amanecer y Pueblo. Entre la profusa carrera periodística del Alfonso Zapater destaca la cobertura de un buen número de sucesos que tuvieron lugar entre los años 60 y 70, en Aragón: el incendio del correo Madrid Barcelona en la localidad zaragozana de Grisén, en 1965, en el que murieron más de 70 personas; la inundación del pueblo de Fayón, en 1967; el autobús que cayó al Ebro, en 1971; el incendio de Tapicerías Bonafonte, en el que perecieron 23 obreros, en 1973; el terremoto de Guatemala, con 27.000 muertos, en 1976; o el incendio del Hotel Corona de Aragón, en 1979.

Alfonso Zapater vestido de torero

A. Zapater con traje de luces

Alfonso Zapater (Albalate del Arzobispo, 1932 – Zaragoza, 2007), tras los años de la posguerra y una infancia marcada por la Guerra Civil, decidió ser novillero y debutó en la plaza de toros de Orduña (Vizcaya). Luego toreó en Graus junto a Braulio Lausín hijo. Le siguieron Albalate, Híjar, Alcañiz, Barcelona, Valladolid, Castellón, Cáceres, Plasencia, Trujillo… El ‘torero poeta’, como se le empezaba a llamar fue cambiando los trastos de matar por las cuartillas y la pluma. Toreó cerca de 30 novilladas hasta que llegó a Madrid, a comienzos de los 50, para cumplir con el servicio militar obligatorio e iniciar su carrera periodística, al mismo tiempo que la de poeta y autor teatral. En la capital escribió sus primeros guiones para Radio SEU y formó la compañía teatral El Corral de la Pacheca, con la que estrenó dos comedias: ‘La chabola’, en el Teatro Lara; y ‘Noche de Pesadilla’, en el María Cristina. Entre los actores que formaron la compañía figuraban, entre otros, Lola Gaos, Gerardo Malla o Pilar Delgado. Sus primeros libros de poemas ven la luz en esos días: Tristezas (1954), Dulce sueño eterno (1955), Julio (1956) y Ramillete (1956) hasta que a finales de la década abandona Madrid y fija su residencia en Zaragoza, donde dirige el Aula de Teatro de la Comisaría de Extensión Cultural de la Diputación Provincial de Zaragoza y continúa con su carrera periodística: colabora en Radio Juventud y se incorpora al diario Amanecer, primero como corrector de pruebas y después como redactor.

Tiempo después pasa al vespertino Pueblo (en su delegación aragonesa). Deja la prensa del movimiento y entra en la prensa privada en 1966, en Heraldo de Aragón. Allí comienza de verdad su carrera periodística, en un diario que, aunque marcado igual que todos por la censura y el férreo control de la época, consigue dar rienda suelta a la defensa y divulgación de Aragón y sus gentes.

Recortes de prensa

Recortes de prensa

Su fuerte compromiso periodístico a favor del pueblo inundado de Fayón, en 1967, le llevó a enfrentarse con el régimen y le acarreó algunas consecuencias, como la intervención de llamadas telefónicas y, como se supo más tarde, tras el fallido intento de golpe de estado en 1981, su inclusión en listas negras como una de las personas a detener en caso de haber triunfado el golpe de Tejero. Su forma de actuar constituyó todo un acto de rebeldía periodística contra el poder. En aquellos días, el Gobernador Civil llegó a publicar una carta en la página de ‘La ciudad, cada día’ en la que aludía a las inexactitudes de Zapater en alusión a una noticia publicada el 19 de noviembre de 1967. Pero todo lo que dijo era verdad, lo cual provocó que al día siguiente Zapater se desplazara a Fayón, acompañado del subdirector José María Doñate y el director de Heraldo Antonio Bruned Mompeón, para realizar una crónica exhaustiva de la situación, con gran cantidad de testimonios y fotografías. Tomaron el número de documento de identidad de todas las personas a las que entrevistaron por si había cualquier tipo de actuación por parte del Gobierno Civil.

Entre las anécdotas de los sucesos de Fayón, Zapater reveló décadas después que le llegaron a ofrecer un Mercedes a cambio de su silencio. Y fue entonces cuando perdió la ocasión de tener un coche de lujo.

Alfonso Zapater escribía la página diaria La ciudad, cada día, en la que mezclaba el reportaje, la crónica, la entrevista y el comentario o la opinión; en ocasiones, sus artículos eran una mezcla de varios de estos géneros. Otra de sus señas de identidad fue la serie dominical ‘Esta tierra nuestra’, con la que fue recorriendo cerca de 1.350 núcleos de población para contar la historia de Aragón a través de sus pueblos. Parte de este trabajo se convirtió en una obra enciclopédica de 18 volúmenes editada en 1988 por Ediciones Aguaviva, con prólogo de Camilo José Cela.

Mas recortes de prensa

Alfonso Zapater fue un periodista comprometido con su tiempo, defensor de Aragón, su tierra. Su periodismo se caracterizó por estar siempre del lado de los desfavorecidos, dando voz a un buen número de movimientos vecinales y rurales en todo Aragón.

Sus crónicas son el reflejo de un periodista pegado a la calle, donde siempre encontró sus mejores historias, adonde salía, muchas veces, sin la certeza de qué informaciones surgirían para ser publicadas al día siguiente. Sin reportajes o noticias previstos, se le encargaba una página entera, de las de sábana, sin más instrucciones que salir con el fotógrafo Luis Mompel, siempre con su Leica, a buscar historias que contar. Y las encontraban. Se dice que un periodista vale lo que valen sus fuentes; él supo tenerlas. También credibilidad. Fue un periodista auténtico, que gozó del prestigio de los lectores y que amó a su tierra tanto como la conoció. Profundamente.

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Publicaciones de Zapater

Alfonso Zapater también tuvo cierto éxito en la literatura, con medio centenar de libros publicados, entre poemarios, novelas, ensayos, teatro, biografías y obras enciclopédias. Con ‘El accidente’ (Destino), fue finalista del Nadal en 1981; Premio Padre Llanas de Novela con ‘El hombre y el toro’, de novela Ciudad de Jaca con ‘Viajando con Alirio’ (Planeta), de novela corta Ciudad de Barbastro con ‘El pueblo que se vendió’, premio San Jorge en su doble vertiente de novela y poesía. Tambien fue guionista del documental sobre la vida del pianista Luis Galve (RTVE). Uno de sus libros, ‘Resurrección y vida de Joaquín Costa’ fue adaptado para televisión en formato serie, la única que ha hecho RTVE Aragón.

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