José Melero: “Mis caracoles tienen sangre azul”

Manuela Ramos//

José Melero estudió ingeniería industrial en la “cutre salchichera” Universidad de Zaragoza. Vive en Ejea de los Caballeros con su compañera, su hija y 17 millones de caracoles Hélix Aspersa Muller en su granja. Hace quince años decidió hacerse autónomo; ahora es el mayor ganadero de caracoles de España. Su filosofía: aprender es vivir, y vivir es saber adaptarse a los cambios. Confiesa ver cada día menos las noticias. Le molesta la educación acomodada  y la pasividad de este país. Su mayor aspiración es librarse de los tres teléfonos móviles que lleva en el bolsillo.

José Melero

José Melero

– Licenciado en ingeniería industrial.

, era el jefe de una empresa hidráulica.

– Pues de eso a tener una granja de caracoles…

El destino quiso que llegara “Elenita”. Al llegar ella, decidí dedicarme por entero a su educación, un reto mucho mayor que el de diseñar puentes.

– ¿Lo dejaste todo por tu hija?

– Sí, por ella. Educar a “Elenita” es lo más elegante que he hecho en mi vida. Luego llegaron los caracoles.

– ¿Por qué caracoles?

Desde pequeño, los caracoles siempre fueron mi hobby: leía sobre caracoles, cogía caracoles de mar, coleccionaba sus conchas… Simplemente, me gustaban.

¿Pero qué tienen los caracoles?

– Es un animal extraño, que no se estudia en las facultades y, sin embargo, es un animal que convive con nosotros y forma parte de nuestra cultura.

– Entiendo…

– Además, vi mi oportunidad y, vi un nicho de mercado por explotar y…

– Y ahora eres helicultor.

– ¡Helicicultor! Sí, desde hace quince años tengo una granja de caracoles. Somos cinco o seis helicicultores en toda España. Aquí en Aragón solo estoy yo.

– ¿Y qué hace un helicicultor?

– Pues crío caracoles, los engordo, doy charlas y cursos a otros helicicultores, diseño granjas…. Tengo una empresa muy global que ha ido creciendo con los años.

– ¿Cuántos caracoles produces en tu granja?

– Crio 17 millones de alevines y engordo unas 80 toneladas. Al año, comercializo cerca de 300 toneladas de caracoles.

– ¿¡300 toneladas!?

– Sí, pero la producción no es suficiente y por ello importamos el 80% de los caracoles que se consumen en España. El problema es que aquí el 15% de consumo proviene de la recolecta silvestre, que es ilegal.

Caracoles– ¿No se pueden coger caracoles del campo?

El Estado prohíbe la recolección de animales silvestres. La ley lo prohíbe porque no se conoce su procedencia, y los caracoles, como todo animal, tienen que pasar un test de calidad.

– Vaya, vaya…

– Según la ley, cuando paseo los domingos por el campo no puedo coger caracoles y, mucho menos, mezclarlos con los que tengo en la granja.

 – ¿Por qué?

– El caracol silvestre tiene bacterias y enfermedades que puede contagiar a los que están limpios. Puede hacer enfermar a mis caracoles de granja.

– ¿Pueden caer enfermos?

– ¡Tienen un índice de mortalidad altísimo! La mayoría de los caracoles silvestres mueren por deshidratación o por bacterias. En los caracoles de granja, el problema es el estrés.

– ¿Estrés?

– ¡Siempre! El caracol vive bajo conceptos de estrés. Tienen ojos pero no ven, tampoco tienen oídos… Imagina lo difícil que es relacionarse con los demás caracoles. Solo puede notar corrientes de aire, el sol… ¡Y eso los mata!

– No sabía que fueran tan delicados…

– Mira qué cosas, yo soy profundamente republicano y, en cambio, mis caracoles tienen la sangre azul. ¡Qué cuadro!

– Además vivirán a cuerpo de rey…

– El principal problema de los caracoles es comer y reproducirse y, en la granja tienen todo eso. Si tienes individuos y comida, tú no te mueves de ese sitio, ¿no?

– Me gustaría saber…

– ¿Sobre sexo?  ¡El sexo de caracoles es genial!

– Vale, sobre sexo. ¿Cómo se reproducen los caracoles?

¡Es muy interesante! Son hermafroditas, tienen la capacidad de autofecundación. Lo hacen con los dos órganos a la vez. Por cierto, los tienen aquí…

– ¿En el lateral del cuello?

– Sí. Y el ano y el aparato respiratorio en la nuca… Cuando el caracol llega a la edad adulta, a los dos años, se reproduce.

– ¿A los dos años? ¿Cuánto vive un caracol?

Los caracoles silvestres viven siete años. Viven tanto porque pasan mucho tiempo hibernando. En realidad, vive unos cuatro meses al año.

– Volviendo  al sexo…

– Durante dos horas tienen un juego de tonteo, con unos órganos táctiles. Y luego, hay una penetración cruzada con un dardo de calcio.

– ¿Un dardo de calcio?

– Es como un pene. Un pene muy grande en relación con su pequeño cuerpo. Total, dos horas para esta “gaita”…

– ¿Y luego?

– Luego pasan 8 horas hasta que se transmiten una bolsa de semen y cuando acaban, la vagina se contrae sobre el dardo y éste se rompe. Y, o se lo comen, o se evapora.

– ¿Se comen su miembro?

– Tampoco es el concepto que tenemos de comer… Piensa que ellos necesitan el calcio.

– ¿De qué está hecho un caracol?

– 30% de calcio y un 70% de agua. Es un molusco.

– ¿Y de qué estás hecho tú?

– Yo siempre he tenido muy claro que tenía que luchar por lo que quería. Estoy haciendo lo que quiero, aunque tenga que trabajar 40 horas y sin vacaciones… Soy luchador contra el desconocimiento que hay sobre las granjas de caracoles, y por eso, todo lo que sé, lo comparto con otros. Si yo, hoy, te enseño a ti, dentro de un año, tú me enseñarás a mí y, juntos sacaremos el mundo de los caracoles de su “oscuridad”.

Economía sumergida

La recolección de caracoles silvestres está castigada por el Código Penal pero aún así, a diario, José Melero sufre robos en su granja de caracoles. Es consciente de los motivos del robo: “¿Quién roba caracoles? La gente que lo necesita para comer”. “Inmigrantes, gitanos y parados infringen la ley para robar caracoles, para conseguir un recurso gratis que poder transformar en comida”. Sin embargo, el 15% de los caracoles que son recolectados de manera ilegal no se utilizan en beneficio propio, sino que pasan a formar parte de la economía sumergida del país al ser vendidos a restaurantes, comerciantes o conserveras. El negocio clandestino de caracoles es perjudicial para las granjas y su producción de caracoles con el sello de calidad. Forma parte de la tradición de nuestro país la recolección de caracoles para el uso personal, aunque, donde unos ven comida, otros ven  una forma fácil de ganar un dinero extra.

Autor Manuela Ramos

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