Año II ZG: propósitos y otros cuentos

Año nuevo y con él, nueva imagen y nuevos propósitos para Zero Grados

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Día 1 de 365. Primer día, nuevos propósitos, resaca de uvas. Porque amigos, aunque a veces no parezcamos humanos, en Zero Grados también tenemos de eso.

Hemos cerrado un año por todo lo alto. La fiesta del día 19 sirvió para poner un metafórico punto y final a unos meses duros. Nuestro nacimiento en mayo parece quedar demasiado lejos, pero nunca olvidamos nuestros orígenes. No olvidamos a la gente que participó en el comienzo del proyecto, porque sin unos buenos cimientos nunca se llega al tejado. Y lo que toda la redacción de Zero Grados quiere es estar lo más cerca posible del cielo.

Construir una revista cultural como la que propone Zero Grados no es fácil. La  elección de contenidos adecuados a lo que perseguimos, la coordinación entre gente joven como somos, el compromiso, todo esto lleva un trabajo que luego, cuando los lectores accedéis al blog, parece esconderse. Pero está ahí, cada vez más presente.

Hemos vivido un año movido, y lo hemos hecho en primera persona cada vez que hemos podido. Al poco de nacer, contemplamos como un rey daba paso a otro, dejándonos un comentario rebotando en nuestras cabezas: algo tiene que cambiar para que todo siga igual. También el desastre de la selección española en Brasil, la muerte de Robin Williams, y tantos imprevistos que nos dejaron Helados y así os lo transmitimos. O no lo hicimos, pero nunca vivimos al margen de ellos. Quizás, solo quizás, porque estábamos pendientes de otras historias, las historias escondidas que conviven con nosotros y que en Zero Grados buscamos. Aspiramos a rascar en lugares en los que nadie se ha parado a observar, buscamos transmitir una cultura de una manera ambiciosa, tratando de encontrar nuestro lugar en un mundo que a muchos de nosotros aún no nos ha dado una oportunidad.

Fue duro, nuestro nacimiento. Un parto difícil, podría decirse. Ahora estamos preparados para algo más. Para una nueva apariencia, nuevos contenidos que apunten alto, para seguir explotando el mundo digital hasta dejarlo sin respiración. Ahora, hemos llegado a la etapa infantil. La etapa de la ilusión, de descubrir que el mundo no solo se pinta de blancos y negros, o de grises, sino que está lleno de colores. De mirarnos al espejo y reconocernos, de decir palabras que marquen a alguien, y no solo a nuestro padres. Para ser reyes y sobre todo reinas y hacer que, esta vez sí, algo cambie. Pero de verdad. Pieza a pieza, mes a mes, hasta que el barco llegue a la madurez. El 2015 será el nuestro, el de Zero Grados, y el vuestro.

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