Las diez canciones no compuestas por Bunbury que no te puedes perder

Sonia Linacero//

Bunbury es famoso por muchas cosas. Puede serlo por su excentricidad, su teatralidad, su espectáculo, sus poses exageradas, por darlo todo en el escenario, por su voz o también por rescatar canciones y hacerlas suyas… Lo normal es que sea él quien componga sus temas, tanto la letra como la música, pero de vez en cuando versiona composiciones de otros. Y esto, también lo hace muy bien.

Bunbury, Palosanto

La salida al mercado del doble CD y doble DVD de Bunbury en directo de Palosanto Tour’14 MADRID ÁREA 51, ha traído consigo una noticia que ha dejado a sus seguidores algo preocupados: Bunbury anuncia que se despide de los escenarios por tiempo indefinido. Con los últimos conciertos de la gira que hará en España –cancelados en mayo por una operación de urgencia de uno de sus músicos-, su página web informa que “serán conciertos de despedida. Nos esperan en el 2015 otros proyectos, lejos de los escenarios. No sé cuándo volveremos a subirnos de nuevo a dar la cara públicamente por nuestras canciones. Sé que lo echaremos de menos, pero otros asuntos musicales y extramusicales, artísticos y mundanos, públicos y privados, nos esperan y nos alejarán de los focos”.

Bunbury o te encanta o te espanta. Levanta tanto grandes pasiones como profundos odios. Sus detractores no le pueden ni ver. Entre ellos se ha ganado la fama de excéntrico, histriónico y ególatra y aluden a que sus puestas en escena son propias de un divo de la música, lejos de la autenticidad del rock. La controversia es su compañera de viaje. Compone e interpreta boleros, tangos o chacareras enfundado en cuero, con las uñas pintadas o adornado con boas de plumas y con calaveras, de la misma manera que, vestido de seda, apuesta por el rock más puro; o aparece en el escenario descendiendo de un ovni, a ritmo de vals haciéndole un guiño a la Odisea de Kubrick. Los rockeros más puristas con algunas cosas no comulgan y se niegan a aceptar que ‘eso’ sea rock. Sobre todo después de haber liderado a Héroes del Silencio y haber alcanzado la cima del éxito.

No escatima en gestos, colores, coreografía, símbolos y grafismo. Es provocador y sabe combinar el estímulo visual y sonoro en sus shows. Música y espectáculo. Juega con la introducción de nuevas sonoridades globales, inusuales en el rock actual, que lo hacen diferente y provoca que escuchar sus propuestas sea experimentar un rock distinto, muy lejano del tradicional. Sus poses de galán chuleta, con excesiva y desbocada teatralidad -como Elvis, como Bowie—, son carnaza para los que nunca han tragado con sus modos.

Sus fans mueren por él. Recorren miles de kilómetros por ver un concierto y 10818979_839048312814355_927050878_ncompran cualquier rareza suya que salga al mercado al precio que sea necesario. Da igual que los deje tirados en un concierto a la quinta canción, protagonizando la espantada más sonada en la escena musical del momento (Zuera, 2005), o que lo acusen de plagio por incluir versos de Casariego en una canción sin haber citado la fuente (El hombre delgado que no flaqueará jamás, 2008), o que presuma de que en el escenario tiene un “ego del diez” (2008). No se lo tienen en cuenta: para ellos es un dios. Imitan la voz engolada de sus canciones de gran intención poética, su estilo, su forma de vida o su nombre.

Es musicalmente inquieto y aprovecha cualquier ocasión para introducir diversidad instrumental en sus discos, y así ensalza su gusto por el rock bien orquestado, con estilismos pensados al milímetro. Y mimetizar a Raphael le pega –la admiración es mutua—.

Se presenta en sociedad cada dos o tres años con un producto nuevo que nadie tiene idea de por dónde va a salir –del sonido cabaret de un disco al de aceradas guitarras de otro—, y sigue vendiendo entradas a sus conciertos en espacios llenos hasta la bandera y escalando puestos en las listas de superventas, incluso en estos tiempos de crisis musical y creativa.

Ahora anuncia que “abandona los escenarios por un tiempo indefinido” y los rumores no se han hecho esperar. Que se retira definitivamente ya cansado de tanto concierto, que quiere dedicar más tiempo a su pequeña hija Asia, que quiere descansar para poder componer y experimentar nuevas propuestas para volver reinventado, o que es el preludio de la vuelta de Héroes. Esto último, parece más difícil, pero el rumor existe.

Desde aquí invitamos a lectores, seguidores, fans y, por qué no, detractores, a que la lista que hemos creado en Spotify “Bunbury: Lo que más me gustó de ti” sea la lista de las mejores canciones del aragonés errante. Que cada cual aporte la canción que más le inspire, que más le evoque, que mejores recuerdos le traiga, que más le guste.

Aunque el disco Licenciado Cantinas es una recopilación de clásicos del cancionero latinoamericano, siempre ha llevado en su repertorio canciones de otros que él ha bunburizado. Le aporta a las composiciones ese toque tan personal y único que caracteriza su estilo y que convierte el tema más clásico en un imperdible del rock actual, pudiéndolos introducir así en sus giras.

A continuación, las 10 canciones cantadas por Bunbury no compuestas por Bunbury que no puedes dejar pasar. Son igual de conocidas o más que las propias que, tomándolas prestadas y con esa adaptación personal, ha hecho suyas:

 

1.- Apuesta por el rock and roll (Pequeño Cabaret Ambulante, 2000)

La cantó con Héroes del Silencio y ahora él la lleva en su repertorio. Muchos le atribuyen la autoría. Pero es obra del malogrado Mauricio Aznar, alma de Mas Birras. Gracias primero a Héroes y después a Bunbury, esta loa al rock’n’roll de los años 80 pasea por los escenarios de medio mundo.

2.- Aunque no sea conmigo (Canciones 1996-2006, 2006)

Bolero compuesto por el mejicano Santiago “Chago” Díaz y versionado por distintas voces: Paulina Rubio, Raphael, Celso Piña con Café Tacuba o Bunbury. Ésta es una de sus mejores interpretaciones en directo disponibles en video.

3.- Chacarera de un triste (Licenciado Cantinas, 2011)

Creada por los argentinos Los Hermanos Simón. Los riffs de guitarra con los que abre el tema polarizan con la versión tradicional que interpretó Mercedes Sosa, Hernán Figueroa Reyes o Los Chalchaleros, clásicos cantantes latinoamericanos de los 70.

4.- El jinete (Pequeño Cabaret Ambulante, 2000)

El mejicano José Alfredo Jiménez compuso El Jinete allá por los años 50. Ya en 1998 Bunbury hacía su particular versión de este clásico mejicano.

5.- Voces de Tango (El Viaje a Ninguna Parte, 2004)

Desgarradora canción de desamor en la timba de amar, en la puerta de un bar, atado a un querer. Quien piense que la compuso Bunbury, está equivocado. También es obra de Mauricio Aznar. Sí, era un grande.

6.- Frente a frente (Las Consecuencias, 2010)

Una canción sobre lo doloroso de las separaciones cuando se acaba el amor, que en España popularizó Jeanette en los ochenta. Es obra del compositor español Manuel Alejandro.

7.- Ódiame (Licenciado Cantinas, 2011)

Es la letra de un poema que Federico Barreto publicó en 1903, al que más tarde Rafael Otero López le añadió una melodía tradicional de Perú poniéndole el nombre de Ódiame a este vals peruano.

8.- El solitario -diario de un borracho- (Licenciado Cantinas, 2011)

El solitario es un vallenato compuesto por el juglar panameño Dorindo Cárdenas, aunque la popularizó el colombiano Alfredo Gutiérrez.

9.- Confesión (Pequeño Cabaret Ambulante, 2000)

Enrique Santos Discépolo compuso este tango en 1930. Carlos Gardel, Edmundo Rivero, Goyeneche, Julio Sosa o Enrique Campos lo incluyeron en su repertorio. Es un tango de interpretación difícil, de letra terrible y bella.

10.- Voy a perder la cabeza por tu amor (Los Singles, 2001)

Manuel Alejandro es el autor de este clásico en español interpretado por muchas famosas figuras de la música ligera hispanohablante. Bunbury, con gramófono en mano, le da ese toque especial.

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