#EternoAbós: un entrenador de leyenda

Ana Abadía//

José Luis Abós falleció el pasado lunes a la edad de 53 años de un cáncer de estómago que le fue detectado en junio. El baloncesto español ha sufrido una gran pérdida y la tristeza y el desasosiego han inundado las redes sociales, así como las muestras de cariño al entrenador y el apoyo a sus familiares

José Luis Abos. Fuente: Heraldo de Aragón

José Luis Abos. Fuente: Heraldo de Aragón

Todo aquel que conociera a José Luis Abós en persona no podría decir nada malo sobre él. Como entrenador tomó algunas decisiones cuestionables en momentos puntuales de su trayectoria con el Basket CAI Zaragoza y los aficionados fueron los primeros en criticarlo. Sin embargo, hoy todo eso se difumina y solo queda alabar los éxitos, que fueron mucho más numerosos que los “fracasos” de este entrenador, este padre de un equipo que volvió con él a la élite del baloncesto.

Con 48 años llegó al banquillo del CAI Zaragoza, que en aquellos momentos se encontraba en la LEB Oro -la segunda división del baloncesto español-. Su intención era la de aupar al equipo a lo más alto y hacer que Zaragoza, cuna del deporte del aro y la pelota naranja, volviera a vivir las gestas que anteriormente habían disfrutado con el CBZ (Club Baloncesto Zaragoza). En pocos meses consiguió su primer éxito como ‘coach’. El equipo quedó primero en la clasificación y volvió por la puerta grande a la Liga ACB. Su tierra había apostado por él y Pepelu no defraudó.

José Luis Abós en un entrenamiento del CAI. Fuente: María Irún

Acompañado por Willy Villar y Joaquín Ruiz, director deportivo y ayudante que conocían a la perfección los gustos de José Luis sobre la cancha, el equipo plantó cara a los grandes equipos españoles en su primera temporada en la ACB, la 2010-2011. Este año sus logros no fueron contundentes, pero consiguieron la permanencia dos meses antes de que la temporada concluyera y permitieron a los aficionados seguir soñando con los éxitos que vendrían. Tal y como diría más adelante, en una frase que se convirtió en uno de sus sellos de identidad, “este equipo tendría derecho a soñar”.

Los sueños no tardaron en hacerse realidad. Fue la temporada 2012-2013 la que hizo de José Luis un entrenador de categoría con más de 100 partidos en el banquillo rojillo.  Gracias a su fuerza, su ambición y su arraigado carácter maño, llevó a su equipo -con un juego mucho más definido y atractivo- a la senda de la Copa del Rey y a la de los Playoff. Fueron momentos vividos con ilusión por toda Zaragoza. El equipo de la ciudad, el club de sus amores, volvía a competir por la Copa del Rey. Las ilusiones duraron poco, pues la falta de experiencia en la competición y un duro rival anfitrión hicieron que el equipo cayera en el primer partido. Sin embargo, las esperanzas del ‘coach’ no decayeron. Tenía plena confianza en el equipo que había formado y gracias a ello consiguieron disputar los Playoff y terminar terceros en la clasificación, por detrás solo de Barcelona y Madrid. La mejor gesta del equipo hasta la época, que les permitiría volver a airear el nombre de Zaragoza por otras canchas europeas, con la clasificación para la Eucocup en la temporada siguiente.

El equipo seguía creciendo bajo la batuta de un gran director de escena que lo llevó a disputar simultáneamente tres competiciones diferentes en el siguiente curso: Liga, Eurocup y Copa del Rey por segundo año consecutivo. En Eurocup se quedaron a las puertas de octavos de final y en la Copa del Rey fueron eliminados por el Real Madrid en semifinales a las que llegaron tras, esta vez sí, eliminar al Unicaja de Málaga, el anfitrión de la competición.

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Abós en un entrenamiento. Fuente: María Irún

Los éxitos grupales eran cada vez mayores, lo que llevó al entrenador a conseguir también galardones individuales gracias a su carisma, su humildad, su sencillez y su cercanía, que hicieron de él una persona difícil de olvidar. Su dedicación a este deporte no pasó inadvertida y fue recompensado con premios como el de Aragonés del Año, la Medalla de Santa Isabel de Portugal o el premio gigante al Mejor entrenador de la Liga. Premios que siempre compartió con la afición y la familia caísta, pues todos ellos eran los que le hacían fuerte, los que le hacían ser quien era.

Después de 5 años de baloncesto en estado puro, las canas se habían apoderado de su cabello. El ‘coach’ se hacía “mayor” a la vez que ayudaba a crecer y a madurar a una plantilla, a la que guiaba como un padre, en la senda de la victoria y de la fortaleza. La historia de este club en la alta categoría ha sido escrita desde el primer momento y hasta hoy por la mano de José Luis Abós. Ambos caminaron juntos de la mano y sin embargo, ahora los trayectos se separan. No merece la pena hablar de la dura enfermedad que en cuestión de cuatro meses se lo ha llevado y lo ha separado de todos aquellos que le admirábamos y le queríamos. José Luis luchó contra ella como un verdadero titán, como aquel que pelea por la pelota hasta el último segundo de posesión. Por desgracia, esta vez se ha perdido el partido. Una derrota de la que será más que difícil reponerse. Aun así, el equipo que creció gracias a él aprenderá a caminar solo, al menos en la cancha, pues todos los que forman la gran familia del CAI Zaragoza seguirán acompañados por Pepelu en sus corazones, y todas sus hazañas serán en nombre de aquel que hizo leyenda en el baloncesto aragonés.

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