El eterno capitán

heladossss

El actor Robin Williams fue el triste protagonista de la noche de ayer. Desde Estados Unidos llegaba la noticia de que había sido encontrado muerto en su residencia, y que los primeros indicios sugerían un suicidio. El cómico tenía 63 años.

Robin Williams

Robin Williams

Nos ha dejado helados porque… ¿Quién no recuerda aquella emotiva escena de El club de los poetas muertos? “Oh capitán, mi capitán”, proclamaban sus alumnos subidos a los pupitres, a modo de despedida. Y qué nos dicen de su papel en El indomable Will Hunting, aquel que le valió un Oscar al Mejor Actor Secundario. O el terrorífico juego en el que queda atrapado y que nos tuvo en constante tensión, Jumanji.

Tampoco se olvidan las carcajadas que las míticas películas Señora Doubtfire o Flubber y el profesor chiflado nos proporcionaron cuando algunos éramos pequeños. Incluso llegó a hacer de un Peter Pan ya crecidito que en Hook, de Steven Spielberg, recordaba por qué nunca había querido crecer.

Ciertamente, Robin Williams era un niño grande. Su sonrisa y sus ojos azules, algo tristes para ser un cómico, así lo demostraban. Su capacidad para elegir papeles brillantes nos conquistó a todos: podía pasar de ser el apasionado profesor de literatura que enamoraba a sus alumnos, a un padre que decidía disfrazarse de mujer. Pero siempre, en todos esos papeles, se adivinaba el mismo carácter, la misma mirada.

Ahora somos nosotros, los redactores de Zero Grados, los que nos ponemos en pie encima de nuestros pupitres, y despedimos al eterno capitán Robin Williams.

Oh playas, alegraos; sonad, claras campanas
en tanto que camino con paso triste, incierto,
por el puente donde está mi Capitán
para siempre extendido, helado y muerto
.

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