Festivales de estilo

María Valdovín//

Reminiscencias hippies, actitud rockera y looks que inspiran las tendencias de la nueva temporada

El grupo Haim tocando en Coachella.

El grupo Haim tocando en Coachella.

El festival de Coachella con los últimos rayos de sol de las tardes de California, Glastonbury con barro y lluvia o el FIB con su calor mediterráneo son fechas rituales para los amantes de la música, pero en los último años se han convertido también en un acontecimiento ineludible para los apasionados de la moda.

Los protagonistas ya no son Albert Hammond Jr vibrando su guitarra, Lana del Rey entonando Video Games o Jarvis Cocker haciendo sentirse especial a toda la ‘common people’ del público. El foco de atención también está en todos los estilismos que, desde el césped, brillan tanto que pueden llegar a eclipsar a las estrellas del escenario. Los festivaleros ya no son solo hooligans que buscan la actitud de Oasis en otros grupos o de ‘groupies’ recién salidas de los setenta. Los festivales están más de moda que nunca y también cada vez hay más moda en los festivales.

Los cazatendencias y fotógrafos, ávidos de los estilismos más auténticos y llamativos de la temporada, encuentran en estas concentraciones de música, arte y fiesta su jardín del edén. Los looks festivaleros se han convertido en fuentes inagotables de inspiración para crear colecciones o definir nuevas tendencias, y directos de los multitudinarios conciertos se convierten en los reyes del Street style.

Algo tan premeditado o tan accidental como un look siempre tiene detrás una historia y la que se esconde detrás de las botas, los shorts o los flecos que componen las vestimentas de los festivaleros más cool es sin duda de lo más rockera y apasionante. Los looks que engordan las listas de las mejores vestidas en citas como Glastonbury o Coachella encuentran sus orígenes en la estética que se respiraba en los primeros festivales de finales de los 60 y principios de los 70, como no podría ser de otra forma, donde el movimiento hippie encontraba en ellos un verdadero limbo. Al festival de Woodstock se le recuerda como la congregación hippie más famosa de la historia donde nacieron tendencias de una moda en la que los cuerpos se exhibían con la misma libertad con la que se cubrían de un eclecticismo nunca visto hasta el momento.

Festival de Woodstock, en el 69.

Festival de Woodstock, en el 69.

La diversidad de la moda contra-cultural, que cambiaba por completo todos los códigos estéticos, mezclaba lo viejo y lo nuevo, oriente y occidente para producir visiones caleidoscópicas contra el sistema, similares a los estampados psicodélicos. En la moda, mostrar el cuerpo con total libertad era lo más importante. La estética para aquellos hippies era lo último que importaba, pero lo cierto es que se establecieron unos códigos tremendamente marcados y estereotipados. En EEUU se adoptó la moda de frontera con flecos de ante y sombrero de cowboy, en Europa el abrigo afgano como rebelión contra la comercialidad. Los pechos al descubierto, elementos étnicos, las flores o las plumas eran una consigna. Mientras ellas emulaban a Janis Joplin intercambiando las prendas más mínimas con las faldas de gitana más largas; ellos se dejaban el pelo largo y renunciaban a las camisas como Morrison o Hendrix en sus conciertos. Las fuentes de inspiración estaban en todo lo imaginable, no tenían límites y eran un reflejo del espíritu nómada de la comunidad hippie.

Las musas del césped

Selena Gómez, Kendall y Kylie Jenner en Coachella.

Selena Gómez, Kendall y Kylie Jenner en Coachella.

Kate Moss con su desaliñada melena rubia en la cara, escandalizando con sus irreverentes shorts, con las botas manchadas por el barro de Glastonbury y del brazo de un desgarbado y famélico Pete Doherty. Fue con ella con la que comenzó la fiebre de la moda en los festivales e hizo de ellos sin ninguna premeditación la pasarela alternativa más aclamada del universo fashion.

El estilo ‘heroin chic’, que Moss popularizó en los noventa evolucionó en un ‘boho chic’ de botas con flecos y pañuelos de calaveras de Alexander McQueen, que tenía como influencia directa la estética hippie. La reina rivalizaba con otra it girl que sabía como nadie interpretar aquel estilo, Sienna Miller. Las dos rubias eran las cabecillas del estilo británico, además de rockero y bohemio a partes iguales. Pero la aglutinación de flashes no siempre iba a ser para ellas, una nueva generación de estrellas de las tendencias no iban a tener ningún miramiento en destronar a las que habían sido sus maestras. Ejemplo de ello es Alexa Chung, quien comenzó siendo la novia mona y bien vestida de Alex Turner de los Arctic Monkeys pero que estaba predestinada a superarle en popularidad. Alexa es la abanderada de una nueva ola de iconos de estilo que ven en los festivales su mejor lugar de exhibición. Otros nombres que engrosan la lista son Emma Watson, Kate Bosworth, Poppy Delevigne, Diane Kruger o modelos como Dree Hemingway o Chanel Iman.

¿Festivales o pasarelas?

Las claves que han puesto de moda las it girls tienen unos ‘must’ muy reconocibles. Los Jimmi Choo se cambian por Hummies Hunter o Doctor Martens. Las camisas militares y los chalecos étnicos son el complemento perfecto para cualquier look, bien sea la camiseta de tu grupo favorito o el vestido de flores más bohemio. El despropósito de construir un look a raíz de un biquini cobra sentido en los festivales de verano de días de playa y noches de música. Las coronas de flores a lo Lana del Rey son el nuevo complemento imprescindible para las más atrevidas y románticas.

Dsquared2 para esta colección supo captar la esencia de Glastonbury con unos modelos en los que la estética hippie se fusionaba con la más rockera rematadas incluso con botas de agua manchadas de barro.

Balmain hace lo propio colección tras colección tomando como musas a las it girls más alternativas para crear looks perfectos de chaquetas de cuero con toques militares, pelos encrespados y minivestidos étnicos.

La firma Isabel Marant ya tiene como seña de identidad robar detalles de los looks más bohemios añadiéndoles su particular chic parisino. No hay festival en el que no se vean sus codiciadas botas camperas con las que Kate Bosworth hace redondos todos sus estilismos.

Para los veteranos amantes de los festivales, enamorados de la música en vivo y de la experiencia comunal que emana nostalgia de otros tiempos, el hablar de estos acontecimientos como fuente de tendencias y escaparate de moda pueda parecer un sacrilegio pero hay que reconocer que se trata de una realidad. La música y la moda siempre han ido de la mano, pero los festivales son sus máximos exponentes. De la fusión del rock, el estilo hippie y el bohemio, además de muchos otros, ha nacido una estética de lo más evocadora para firmas y amantes de la moda. Se acerca el verano y con él, el Bestival, el Sónar, Primavera Sound o el FIB. Solo hay que escoger entre uno y disfrutar del espectáculo que se ve arriba y debajo del escenario.

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