Cristina Miltre: “el running está de moda”

Isabel Macías//

Ya no vale eso del anticuado footing, ni salir con una sudadera de algodón dos tallas más grandes, nada de oversize. Ahora correr tiene glamour, donde los colorines son lo más in, y se llama running, porque ya sabemos que en español no suena tan bien.

Si no que se lo digan a nuestra protagonista, esa niña que aprendió a leer en un centro de estética y la que confiesa que “la belleza siempre ha sido parte de mi background y de mi ADN, algo que me gusta y me apasiona”. Porque Cristina Mitre creció en el salón de belleza familiar, donde las mujeres del linaje compartían buena parte de las tardes, aunque nos desvela que hay algo más que la motiva en su forma de vida: “yo tengo dos pasiones, la cosmética y el running”.

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Los comienzos de Cristina Mitre

“Nunca pensé que me iba a dedicar a la belleza, porque ser esteticista es muy duro y necesita muchas horas” afirma Mitre, como tampoco se imaginaba que iba a correr de manera regular, porque para ella era un ejercicio que le parecía “la cosa mas aburrida del mundo”. Terminó llevando la tradición familiar a su manera,  se fue a la Universidad de Navarra a estudiar Periodismo y de ahí viajo a Londres donde trabajó en agencias de comunicación relacionadas, sobre todo, con moda y belleza. Regresó a España para dirigir la sección de belleza en la revista In Style, donde estuvo 6 años, y desde hace 2 años está en las filas de la revista de moda Elle. Mundo laboral al que también ha terminado llevando el running, al que ha conseguido darle “una vuelta de tuerca”, integrando en su trabajo su hobby. “En mi blog Thebeautymail empecé a contar cómo preparaba mis carreras y observé que los temas de running interesaban. Empezó siendo algo residual, hasta que el tema del fitness y el running se han convertido en una parte vital del blog”. Este afán por el deporte le hizo plantearle a una marca deportiva una propuesta: preparar a una lectora de Elle y planificar su primera carrera de 10 kilómetros. El equipo de publicidad  de la revista se mostró escéptico y no confiaban en que  nadie participara en el concurso, “y el día que lo colgamos fue la segunda noticia mas vista en la web de Elle, compitiendo con secciones como el blog de Paula Echavarría. Se apuntaron 300 mujeres, hablamos de Elle, no de la revista Runners.”

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Cristina aprendió a leer en un centro de estética. Fuente: C.M

Cristina es una mujer con una energía descomunal  y cuando le apasiona algo, va a por todas. Pero eso de correr no le apasionaba, así que jamás olvidará cómo fue aquella primera carrera a pie: “el primer día fue un auténtico acto de fe, para ver qué me parecía. Fue horroroso, acabé con ganas de vomitar, pero dije “tengo que intentarlo…”. Lo que hace tres años comenzó con veinte minutos de entrenamiento suave, ahora se ha convertido en la pretensión de correr su primera maratón,  quizá a finales de este año, quizá se atreva con Londres… Lo que sí tiene claro es que: “nunca había pensado que unas zapatillas de correr me darían para tanto”.

 

Las bonanzas del deporte

Pero esta mujer de ocho perfiles en las redes sociales, descubrió pronto los beneficios de su incipiente afición. En poco tiempo los resultados físicos comenzaron a ser visibles, pero no solo esos, porque en un breve lapso “te ves mucho mejor, sales a correr con otra actitud y te ayuda a creértelo”.  Porque la directora de belleza de Elle defiende que el principal cambio estético comienza en el interior: “Los kilos se irán solos, pero es tal la autoestima por la realización que sientes al levantarte a las 6:00 por hacer 6 kms… que eso ya te hace sentirte diferente delante del espejo”.

Pronto encontró el punto de unión con el fitness al hacerlo accesible a sus lectoras, defendiendo esta práctica no solo por cuestiones estéticas, sino como algo necesario y saludable que “tiene que estar integrado en tu estilo de vida, como lavarte los dientes o beber agua”.

 

#mujeresquecorren

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Collage de ropa deportiva. Fuente: C.M

Bajo un hashtag en Twitter llegó la revolución Mitre. Un movimiento que nace por dos motivos: animar a las mujeres a hacer deporte e incorporarlo a su estilo de vida y hacer visible la investigación de la leucemia infantil.

“¿Por qué no invitamos a todas las mujeres de Madrid a que corran con nosotras?”; esa fue la pregunta incendiaria que llevaría a nuestra protagonista a encontrarse un día en una situación estrafalaria para ella: una charla deportiva en radio junto a Chema Martínez y Amaya Valdemoro. Cristina llevaba tiempo utilizando la etiqueta #mujeresquecorren, “para animarlas y motivarlas” en las redes sociales. Así que un día decidió abrir su quedada con tres amigas para correr a toda aquella que quisiese acercarse al Retiro de Madrid.

En la primera quedada fueron más de 70, en la segunda reunión hace un mes, superaron las 280 mujeres. “No se trata de competir, si no de motivarse y hacer grupos, un punto de encuentro entre corredoras. Las mujeres se enganchan por el lado social y la faceta solidaria. Pero cuando se empieza a correr es necesario hacerlo con gente, aunque luego te conviertas en un lobo solitario”. Ahora un paseo por el céntrico parque de la capital puede ser de todo, menos tranquilo. Cualquiera podría encontrarse con una marea de féminas haciendo deporte, agrupadas según un lema: “no he corrido nunca, pero quiero intentarlo, corro 5 kms y quiero más o corro 10 kms y soy una máquina”. Eso sí, todas compartirán el hecho de portar un dorsal de Uno entre cien mil, ONG con el proyecto “corre” en el que se hace una donación en su web para colaborar en la investigación de la leucemia infantil.

Pero Cristina no se cierra fronteras, está deseosa de salir de gira con este proyecto para seguir motivando a las mujeres a correr, “no es una carrera, cuantas más seamos y nos divirtamos, mejor”, recalca.

Sin ser alguien relacionado con el atletismo, ha conseguido hacer más visible este deporte que muchos de sus responsables. Jugaba con ventaja ya que sabía que “el running está de moda, estaba por llegar porque en EEUU todo el mundo corre”. El percutor en España ha sido la crisis que ha permitido calzarse las zapatillas a aquellos que no podían pagar un gimnasio, propiciando que en nuestro país cada vez haya más carreras populares que extienden esta práctica deportiva.

Cristina no se define como atleta, pero sí sabe cuál es uno de los principales problemas que no consiguen aunar el incipiente atletismo popular con el de élite: “el problema del atletismo en España es que los atletas que compiten no son visibles, la gente no los ve tanto y el atleta, con lo que se sacrifica, está escondido”. Pero considera que hay una gran oportunidad, el filón que ella ha sabido convertir en una avalancha que crece: las redes sociales.

Lo que queda claro es que esta auténtica community manager seguirá aprovechando los huecos de su agenda para entrenar cuatro veces a la semana. Entre sus 30 páginas mensuales, el suplemento, viajes y el blog, seguirá exprimiendo el tiempo para sus nuevas compañeras, aunque al principio nunca pensase que “las zapatillas de correr me iban a llevar tan lejos”.

Porque el momento de salir de la oficina para entrenar, es un momento que se dedica a ella misma y que solo comparte con su reloj. Ella se ha convertido en la cicerone de muchas mujeres que salen a correr y ahora tienen ganas de contarlo. Aunque a veces se vea abrumada por lo que ha generado, Cristina seguirá creciendo y con ella su proyecto, porque la recompensa merece la pena: “ver que lo que tu haces tiene una consecuencia directa en la vida de alguien te da mucha responsabilidad, pero también mucha satisfacción…”.

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