El telón de acero de la Bundesliga

Fernando Batalla//

La unificación del campeonato alemán en 1991 relegó a un segundo plano a los clubes de la extinta RDA 

El 9 de noviembre de 1989 sucedió un acontecimiento que quedaría marcado para siempre en la historia de Alemania. En aquella noche caía el Muro de Berlín, símbolo del famoso telón de acero que dividió Europa durante la Guerra Fría en las zonas occidental-capitalista y oriental-comunista. El declive de las repúblicas socialistas del este propiciaba el fin de un enfrentamiento ideológico que marcó la política mundial durante cuatro décadas. Se levantaba entonces la pesada cortina de hierro, lo que en Alemania abrió las puertas a una serie de cambios políticos y sociales con la unificación de las repúblicas Federal y Democrática.

De entre los múltiples ámbitos de la vida, el deporte sería uno de los afectados por esta transformación. A partir de los años noventa, clubes y deportistas de ambos lados de Alemania comenzaron a competir juntos, en representación de un solo país y en los mismos campeonatos nacionales. Y de esta unión iba a resultar un claro perdedor: el deporte de élite de la ya desaparecida RDA.

Fútbol alemán: equipos por categorías y regiones.

Gráfico que narra la situación del fútbol alemán: equipos por categorías y regiones.

Anteriormente, las décadas de los setenta y ochenta habían sido la época de mayores éxitos deportivos para la Alemania Oriental. Los deportistas de esta nación llegaron a asombrar al mundo con la consecución de 409 medallas en los cinco Juegos Olímpicos en los que participaron, siendo tan solo superados por Estados Unidos y la Unión Soviética. Bien es cierto que sus múltiples hazañas llegaron a levantar fuertes sospechas, que se confirmarían años más tarde y tras la caída del Muro de Berlín con la aparición de unos documentos reveladores pertenecientes al Ministerio para la Seguridad del Estado (Stasi) que descubrieron la red de dopaje mejor organizada y controlada de aquellos tiempos. Pero si se deja a un lado tal escabroso asunto, no existen dudas de que el deporte en la República Democrática Alemana gozaba de un nivel y una grandeza que actualmente ya no ostentan puesto que se diluiría tras la unificación.

292px-Deutscher_Fußballverband_der_DDR.svgBuen ejemplo de ello es el fútbol, que al igual que sucede en tantos países del mundo era el deporte preferido por el pueblo. Tanto que en el mismo año que se establece la RDA (1949), se crea ya la denominada DDR-Fußball-Oberliga, máxima categoría del fútbol de la nación. Sin embargo, no es hasta los años setenta cuando algunos de sus clubes comenzaron a hacerse conocidos a nivel europeo. El todavía limitado nivel de sus equipos en relación con sus rivales de otras ligas y las restricciones de su gobierno a la hora de visitar países capitalistas suponían un paso casi de puntillas por el mejor escaparate para darse a conocer fuera: las competiciones internacionales.

Uno de los mayores éxitos lo protagonizó el FC Magdeburgo en la Recopa de Europa de 1974. Tras eliminar en semifinales al Sporting de Lisboa, esperaba en la gran final un duro rival como era el Milan, vigente ganador del torneo y dos veces campeón de Europa por entonces. Pero el 8 de mayo de 1974 en la ciudad holandesa de Rotterdam, el Magdeburgo levantó el trofeo al derrotar al gigante italiano por dos a cero de la mano de su estrella Jürgen Sparwasser. Años más adelante jugarían también la final de la Recopa el FC Carl Zeiss Jena en 1981 contra el Dinamo Tbilisi y el Lokomotive Leipzig en 1987 frente al Ajax liderado por Marco Van Basten. Sin embargo, no corrieron la misma suerte que sus compatriotas del Magdeburgo y tuvieron que conformarse con el subcampeonato.

En lo que respecta a la Copa de Europa, ningún club de la extinta RDA consiguió levantar la orejona pero la participación de estos en la máxima competición europea fue en varias ocasiones destacable. El Dynamo Dresden se quedó en dos ocasiones en puertas de disputar las semifinales y en 1973 plantó cara en octavos de final al gran Bayern de Munich de Franz Beckenbauer y Gerd Müller en una reñidísima eliminatoria que finalizó con el resultado global de 8-7 para un conjunto bávaro que terminaría alzándose con la copa. Un año más tarde, el propio Bayern tuvo que volver a sudar bastante para eliminar al Magdeburgo, de nuevo en la ronda de octavos. Por su parte, el Dynamo Berlin, diez veces seguidas campeón de la Oberliga (1979-1988), también paseó su nombre por Europa enfrentándose a grandes equipos de los años ochenta como el Nottingham Forest, el Aston Villa o la Roma.

WM 1974Los clubes de la Alemania del Este seguramente no eran los mejores del viejo continente pero competían de manera bastante digna y contaban con cierto prestigio. Algo más discretas eran las participaciones de la selección nacional, que tan solo llegó a clasificarse para una Copa del Mundo. Las selecciones de categorías inferiores destacaban por encima de la absoluta y prueba de ello fue la medalla de oro conseguida en 1976 en los Juegos Olímpicos de Montreal tras vencer por tres a uno a Polonia en la final.

Sin embargo, la selección absoluta también tendría su momento de gloria. En el Mundial de 1974 celebrado en la República Federal Alemana, la suerte fue caprichosa e hizo que las dos Alemanias se enfrentasen en la fase de grupos. El 22 de junio, en el Volksparkstadion de Hamburgo, la selección de la Alemania Democrática conseguía derrotar por un gol a cero a la temible Alemania Federal de los Breitner, Vogts, Müller o Beckenbauer. El gol de Sparwasser en el minuto 77 certificaba el triunfo de los del este en el único enfrentamiento de la historia entre ambas selecciones en un campo de fútbol. Era la victoria del comunismo frente al capitalismo encerrada en un balón de cuero. Alemania Oriental accedió a la siguiente fase como campeona de grupo, pero no pudo impedir el pase de la RFA, que terminaría proclamándose campeona del mundo.

Liga unificada

La Oberliga se mantuvo dos años tras la caída del Muro de Berlín y fue ya en 1991 cuando se llevo a cabo la unificación de los campeonatos de fútbol germanos. La amplia mayoría de clubes de la RDA no pudo atender a las exigentes condiciones económicas para poder competir en la 1. Bundesliga y tan solo el Hansa Rostock y el Dynamo Dresden pudieron mantenerse en la máxima categoría. Además, ello ocasionó una fuga de los mejores talentos (Matthias Sammer, Thomas Doll, Andreas Thom, Ulf Kirsten…), que fueron seducidos por los altos salarios que les ofrecían los clubes de la Bundesliga. Paradójicamente, la desaparición del telón de acero en el ámbito de la política propiciaba el surgimiento de una nueva cortina de hierro, en este caso deportiva. El poder económico de ambas zonas de Alemania no era ni sigue siendo el mismo y esto se ha visto reflejado tras la unificación de las competiciones nacionales tanto en el fútbol como en otros deportes de equipo como el baloncesto o el balonmano. La mayoría de clubes de la zona oriental pertenecen a una segunda clase y tratan de sobrevivir económicamente con presupuestos mucho más modestos que los de sus vecinos occidentales. Por lo tanto tienen muy complicado el acceso a la élite, asentada al otro lado del nuevo telón de acero.

Angela Merkel con un jugador del Energie Cottbus. Imagen: www.sueddeutsche.de

Imagen de Angela Merkel con un jugador del Energie Cottbus.

En las veintidós campañas disputadas tras la adhesión de los equipos de la antigua Alemania Democrática a la Bundesliga, ningún equipo oriental ha conseguido finalizar por encima de la sexta posición, lo que supone que tampoco ninguno haya vuelto a disputar una competición europea, a excepción del Hansa Rostock, que cuenta en su haber con una anecdótica participación en una ronda de la Copa Intertoto de 1998. Durante tiempos pretéritos, en todas las temporadas había al menos un equipo de la RDA que lucía sus colores por Europa con orgullo, pero ahora las cosas son muy diferentes. La Alemania grande ha devorado a la chica y, como prueba de ello, queda que el último acto de presencia en la división de honor del fútbol alemán por parte de un club del este fue en la temporada 2008/09, momento en el que se consumó el descenso del Energie Cottbus, equipo del que la canciller alemana Angela Merkel es reconocida seguidora y socia de honor.

La unificación del campeonato ha significado el declive absoluto para los clubes de la vieja Oberliga. Ningún equipo juega en la Erste Bundesliga y pocos son los afortunados, concretamente cuatro, los que subsisten en la segunda división: Union Berlin, Energie Cottbus, Erzgebirge Aue y Dynamo Dresden. Todos ellos cabalgan hoy en día por la zona media de la tabla o tratan de eludir el descenso de categoría. Otros nombres ilustres tales como el Carl Zeiss Jena, el Lokomotive Leipzig o el FC Magdeburgo caminan todavía con peor rumbo, sumidos en problemas económicos y tratando de sobrevivir cada fin de semana en la Regionalliga Nordost, la cuarta división del fútbol teutón. Especialmente triste es el caso del Magdeburgo, ex campeón de la Recopa que tras la unificación de la liga nunca ha vuelto a jugar más arriba de la Dritte Liga, la tercera división. Una situación impropia para un club que saboreó las mieles del triunfo continental. Por su parte, el Lokomotive Leipzig convive desde hace cuatro años en la misma ciudad con un poderoso rival: el Red Bull Leipzig. La afición local sigue siendo fiel al viejo Lokomotive, que cuenta con mayor masa social, pero el equipo que actualmente se lleva los triunfos deportivos y lucha por el ascenso es el vecino patrocinado por la conocida empresa austríaca.

El capitalismo se ha llevado por delante casi toda la grandeza que un día tuvieron los clubes de la antigua Alemania comunista. Tan solo permanece la historia, el escudo y la afición. Y en determinados casos, ni siquiera eso. El Dynamo de Berlin, equipo vinculado al régimen de la RDA y a la Stasi y que consiguió conquistar diez veces seguidas la Oberliga, es en la actualidad una caricatura de lo que fue. O de lo pareció haber sido, ya que cuando fueron abiertos los archivos del servicio de inteligencia de la extinta RDA se demostraron las sospechas de que hubo árbitros y jugadores que habían mantenido conversaciones con Erich Mielke, manda más de la entidad berlinesa y de la propia Stasi, para que el Dynamo obtuviera importantes favores en el camino a un éxito que no fue de verdad. Hoy en día, el equipo capitalino milita en la Oberliga Nordost, quinto escalón del fútbol alemán, y es el club más identificado con la extrema derecha. La caída del Muro de Berlín lo cambió todo en el fútbol de la Alemania Democrática y el futuro de sus equipos parece seguir estando a la sombra de los Bayern, Dortmund, Leverkusen, Schalke,Stuttgart, Bremen o Hamburgo.

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