Una historia para leer y jugar

Jacobo Yáshyn//

Para alguien que ha jugado a Assassin’s Creed 3 le resultará interesante leer la novela de Oliver Bowden: Assassin’s Creed Forsaken (La Esfera de los Libros, 2013). No solo porque amplía y completa la historia narrada en el videojuego, sino porque lo hace desde el punto de vista de nuestro enemigo, el némesis al que nos tuvimos que enfrentar: el templario Haytham Kenway.

Assansin

Haytham y Connor Kenway. Padre e hijo compartiendo ratos de ocio

Antes de entrar en los detalles del libro, recapitulemos sobre qué trata la saga Assassin para el lector no familiarizado. Se está librando una guerra secreta entre la Orden de los Templarios y la Hermandad de los Asesinos desde el tiempo de las Cruzadas por el control de los Fragmentos del Edén: poderosos artefactos que permiten controlar y manipular a las personas a voluntad, que dejó atrás la Primera Civilización que precedió a los humanos. La meta de los Templarios es extender su influencia y ejercer el control absoluto gracias a estos instrumentos ancestrales para crear, lo que ellos consideran, un mundo justo. Los Asesinos, en cambio, pretenden esconder los Fragmentos porque defienden la libertad por encima del control.

La historia de Assassin’s Creed 3 transcurre entre los años 1750 y 1780, durante la revolución e independencia de los Estados Unidos. El videojuego relata la vida de Connor Kenway, un mestizo inglés e indio mohawk que se convierte en Asesino para vengarse de su padre, Haytham Kenway, templario, a quien cree responsable del ataque a su poblado, que provocó la muerte de su madre. El libro, por otro lado, ofrece la perspectiva del padre, quien resulta no ser para nada la persona que cree su hijo. Además de presentar este enfrentamiento, la novela ahonda en los antecedentes y la juventud de Haytham, permitiendo comprender mejor al personaje.

La narración del libro comienza con un Haytham todavía niño, cuando su padre es asesinado y su mundo queda reducido a cenizas, literalmente. Un amigo de la familia le acoge y lo introduce en la Orden de los Templarios donde es educado bajo unos valores que justifican los medios para alcanzar los fines. Así Haytham emprende un sangriento camino en busca de los asesinos de su padre, y, tras largos años de investigaciones, descubre que los responsables son los mismos que le acogieron. Sus sólidos y férreos principios templarios se desmoronan y se cuestiona si realmente existe el bien supremo por el cual lucha su Orden. En su mente empieza a imaginarse una posible reconciliación entre ambas organizaciones eternamente enfrentadas. En ese momento es cuando descubre que tiene un hijo. Un hijo con sed de venganza.

 Oliver Bowden es un declarado jugador de los juegos Assassin, los cuales le inspiran para escribir. Un detalle importante es que todos sus libros son extensiones de los juegos. Se ha reunido en numerosas ocasiones con los escritores de Ubisoft (la compañía desarrolladora) para que su trama no entre en conflicto con la historia original. Los momentos difusos o poco desarrollados dentro de los videojuegos son explotados por Bowden para crear historias paralelas que completan la saga. Cabe destacar que lo consigue de una forma armónica, respetando y reproduciendo con total exactitud los hechos y diálogos vividos dentro del juego. El jugador-lector decide si primero juega o lee, pero queda advertido de que su simpatía hacia los personajes variará en función de lo primero que decida hacer. Esto no fue posible en el momento del lanzamiento del juego, porque el libro se escribió con posterioridad.

 En su momento Assassin’s Creed 3 (el videojuego) fue duramente criticado por la sobriedad y falta absoluta de carisma de su protagonista, Connor Kenway, quien hablaba poco y transmitía una fuerte sensación de inocencia infantil mezclada con rabia. Fue un contraste radical con respecto a Ezio Auditore, protagonista de los capítulos anteriores de la saga Assassin. Era  un mujeriego de mente aguda y palabras pícaras que enamoró desde el primer momento a los fans. La novela Assassin’s Creed Forsaken viene a salvar esta mala impresión inicial porque muestra el interior de los personajes a través de sus reflexiones. Y aunque la totalidad del libro está dedicada al padre, a Haytham, decimos ‘personajes’ porque el epílogo es para Connor de quien descubrimos mucho más en pocas páginas que en cinco horas de juego.

 Tras la lectura podemos sacar en claro que no existen ni buenos ni malos, sino bandos e intereses. Los problemas se presentan cuando uno se da cuenta de que está en el lado equivocado, pero para cuando esto ocurre, es demasiado tarde.

Assassin’s Creed Forsaken. Oliver Bowden. La esfera de los libros, 2013. 373 páginas

http://www.esferalibros.com/libro/assassin-s-creed-forsaken/

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